31
Oct
09

The Beatles en los 70

Buscando información en Internet  sobre la vida de los Beatles, mientras trataba de planear algo para este Halloween, me encontré un par de sitios en los que se referían a posibles reuniones de la banda durante los setenta, y que además enlazaban a la mitología  Beatle con la ciudad donde vivo desde hace dos años, algo notable teniendo en cuenta que no es precisamente un gran centro cultural en el contexto de este país. Estos eventos incluían también la fiesta del cumpleaños 31 de Lennon:

Gracias a estas y a otras fuentes pude confirmar y entender la vacuidad de otro mito beatle: Los integrantes de la banda, particularmente John y Paul, no podían ni verse durante los setenta. Esto haría menos irreal la discusión de cómo habrían sonado los Beatles durante esta época, después de sobrevivir a las crisis de finales de la década anterior. Esto enlaza con otro descubrimiento, una ficción similar a la que aparece en Watchmen alrededor de Nixon.

The Believer es mi revista preferida desde hace rato. Tiene irreverencia, música, crítica, humor y literatura en dosis balanceadas. En el número de julio-agosto apareción excelente artículo de David L. Ulin sobre The Beatles, anticipando lo que sería la fiebre de comienzos de septiembre.  Ulin, quien ha escrito antes un par de libros, ha editado una antología de cuentos sobre Los Angeles y publica sus columnas en The Nation, The New York Times Book Review y Los Angeles Times, desarrolla en este artículo una conjetura bien fundamentada, que esboza en la introducción del artículo así:

The Beatles don’t have to be the band that took the world by storm. Or maybe they are, but didn’t fall apart; maybe Abbey Road or Let It Be—depending on your dissolution myth—doesn’t have to be the final word. This is the other version of the fantasy Beatles, equally shadowy and indistinct. What if they had stayed together and made records until John decided to become a househusband in 1975? It’s not entirely out of the question: by the mid-1970s, John and Paul had come to an accommodation. They were together the night Lorne Michaels jokingly offered the Beatles three thousand dollars to appear on Saturday Night Live; it’s said they considered showing up at NBC. A few years earlier, on March 31, 1974, they even reunited for an evening in a Los Angeles recording studio, along with Stevie Wonder, Harry Nilsson, Jesse Ed Davis, and Bobby Keys; the resulting booze- and coke-addled session, featuring standards like “Cupid” and “Stand By Me,” is available on a bootleg called A Toot and a Snore in ’74. It isn’t much to listen to, except for when those harmonies kick in. Here we have the nature of pop stardom—to be a mirror for the audience’s desire. So why not play a game of let’s imagine? If the Beatles hadn’t broken up, what would their 1970s albums have sounded like?

El resto del ejercicio especulativo del artículo se basa en la siguiente premisa: si bien los miembros de la banda publicaron material de calidad a lo largo de este período, a la hora de decidir cuáles canciones habrían entrado en un álbum de los Beatles los estándares habrían sido mucho más altos. Sólo las mejores canciones compuestas por cada uno de ellos entrarían en el disco. Nada de relleno. Por otro lado, la fórmula en la composición del disco se mantendría:

Any invented record has to make sense as a Beatles album, to reflect the amalgam the band was, the formulas on which they relied. For all their innovations, the Beatles were formulaic as well, building albums that had a standard architecture (one or two songs from George, a balance of John and Paul, and a quick dash of Ringo). You can’t forget that when considering what they might have done.
Como ven, la cosa es bastante razonable. Después de dirigir al lector por la discografía postbeatles de la primera mitad de los 70, Ulin arma a partir de ellos 4 albums hipotéticos. (Si pueden, intenten hacer las playlists. Vale la pena) El primero se habría llamado Instant Karma y habría salido a finales de 1970. Para Ulin, la presencia de Lennon habría sido más fuerte en este caso, dado que en la vida real este fue uno de sus mejores periodos creativos:
Lado A
Remember (John)
Mother (John)
Look at Me (John)
Teddy Boy (Paul)
Working Class Hero (John)
What is a Life (George)

Lado B
Cold Turkey (John)
Isolation (John)
Beware of  Darkness (George)
Instant karma! (John)
Maybe I’m Amazed (Paul)
Para 1971 las cosas se pondrían mejores, teniendo en cuenta lo que cada uno de los 4 publicó por separado en ese año. El disco se llamaría Too Many People.

 

Lado A
Imagine (John)
Crippled Inside (John)
It Don’t Come Easy (Ringo – George)
Teddy Boy (Paul)
All Things Must Pass (George)
Another Day (Paul)
Lado B
Too Many People (Paul)
Jealous Guy (John)
Gimme Some Truth (John)
Awaiting on You All (George)
Uncle Albert/Admiral Halsey (Paul)
Monkberry Moon Delight (Paul)
Para 1972 no habría disco, dada la baja producción de todos. Pero para 1973 aparecería Let me Roll it, más radio friendly que el anterior.

Lado A
Band on the Run (Paul)
Let Me Roll it (Paul)
Woman Is The Nigger of The World (John)
Bluebird (Paul)
I’m the Greatest (Ringo, escrita por John)
Lado B
Mind Games (John)
Hi Hi Hi (Paul)
Photograph (Ringo)
Living in the material World (George)
John Sinclair (John)
El último estertor de The Beatles, What you Got, sería un álbum construido alrededor de lo que fue Venus and Mars de Paul y el Walls and Bridges de John, y saldría en 1975.

Lado A
Venus and Mars / Rock Show (Paul)
Steel and Glass (John)
Dark Horse (George)
Nobody Loves You (When you’re Down and Out) (John)
The No-No Song (Ringo)
Lado B
(It’s All Da-Da Down to ) Goodnight Vienna (Ringo, escrita por John)
#9 Dream (John)
What You Got (John)
This Guitar Can’t Keep from Crying (George)
Venus and Mars (Reprise) (Paul)
Move Over Ms. L. (John)

Al resaltar los puntos más altos de la producción posterior a su separación, creo que esta selección refleja la lenta decadencia creativa de los miembros de la banda, y la evidente sobreproducción de relleno en sus discos en solitario. Relleno de lujo, claro, pero relleno al fin y al cabo. Nada que compita con la producción de la banda durante su época dorada. De vuelta al mundo real, el único material real que nos queda de la interacción de Lennon y Macca, las sesiones sazonadas con perico y alcohol a las que se refiere Ulin, sonaban así


Aunque soñar no cuesta nada, creo que es preferible sumergirse en la experiencia de escuchar la discografía de los Beatles en la nueva versión remasterizada -en especial sus primeros trabajos, que brillan con mayor intensidad después del proceso.



 

02
Oct
09

El mejor disco de la década

A tres meses de acabar esta década, las listas y los conteos ya empezaron a aparecer. El balance musical del periodo podría ser tan atomizado como el mercado que tenemos ahora, pero no. Cuando se trata de evaluar lo mejor siempre aparecen discos o canciones que sobresalen fácilmente entre los demás, igual que en las décadas anteriores. Esto debido no sólo a la música en sí, sino también por el impacto cultural que tuvieron: discos tan buenos como London Calling o Nevermind son referentes indiscutibles para entender la música de su década. La cuestion puede ser, entonces, cómo definir esa década. Si los ochentas fueron la década de las mezclas globales de géneros y culturas en el pop, gracias a lo que se dio luego del estallido del punk, entonces The Clash sí logró el disco de la década. Gracias a discos como London Calling, lo marginal pasó al centro, ayudando a reinterpretar viejos lenguajes del rock. Si los noventas fueron la década de la renovación del rock gracias a corrientes subterráneas o alternativas, entonces Nirvana dio el golpe más contundente para iniciar ese proceso. El nihilismo punk de EU al fin encontraba una voz contundente, expresada con ironía gracias a estribillos pop sobre el olor de desodorantes femeninos.

Si definimos esas décadas en términos diferentes aprecen discos muy distintos. Si los 90, por ejemplo,  fueron la época de la desesperación y la angustia de fin de milenio, el Ok Computer sale ganando. Si fué la decada de la mezcla de sonidos bailables con el rock, entonces Loveless es el mejor disco sin duda, y el más original.

Si podemos decir qué fue esta década ayudaremos entonces a aclarar cuál fue el mejor disco de este periodo. Por el lado histórico es mas o menos fácil ¿Ocho o nueve años de luto después de los atentados de las Torres gemelas? ¿Ocho o nueve años de conservadurismo a ultranza del gobierno Bush y sus repercusiones globales? Al hablar de la música es más difícil. La atomización musical del indie, la consolidación del formato mp3, la vuelta a la época pre-álbum -consolidada por los Beatles con el lanzamiento de sus remasters, una de las pocas bandas que pueden hacer valer el formato todavía, paradójicamente-, todo eso nos lleva a un escenario muy complejo.

La gente de Pitchfork empezó sus listas muy temprano. De acuerdo con su lista de los mejores discos de la década, el mejor fue el Kid A de Radiohead. ¿Las razones? En una década retro, Radiohead logró un disco futurista. Creo que Mr. Mustard acierta cuando dice que el Kid A no es futurista.  Si bien una de sus fuentes de inspiración fue el catálogo de Warp records, lo que hicieron en ese caso fue vanguardismo con elementos retro, siguiendo el manual postpunk. Casi todas las bandas que le sirvieron de referencia a Radiohead para este disco fueron las mismas que usaban como guías PIL, Magazine, y compañía, hace mas de treinta años.
Si se piensa la década también en los términos no musicales de los que hablaba antes, el Kid A también funciona. Las fantasías distópicas de Thom Yorke sirven de banda sonora perfecta para esta década tan poco estimulante para el amor, la fraternidad,  la libertad y la justicia, pero no es el único disco que logra eso. Otras bandas con otros lenguajes hicieron algo parecido. Funeral, de Arcade Fire -en eso también concuerdo con Mr Mustard- cuadra muy bien con una década de luto y miedo.  Arcade Fire usó elementos muy post punk también, pero con ambientes cálidos y sonidos acústicos, con los que lograron un toque de esperanza humanista frente a tanta oscuridad. Wilco también logró discos muy característicos de la década, usando un lenguaje country rock muy gringo, en lo que podría denominarse el renacimiento de un género retro por excelencia – junto a MyMorning Jacket  y otros por el estilo-, pero sus discos nunca fueron tan contundentes.

Si la década de los naughties fue la época del renacimiento de todos los retro microgéneros, Kid A y Funeral entonces también funcionan, pero los nuevos candidatos se multiplicarían por montones: retro post punk con Interpol, Yeah Yeah Yeahs y Franz Ferdinand; Retro Disco, con Daft Punk; Retro Beach Boys, con Panda Bear y Animal Collective…

20
Sep
09

Nick Cave a los 50

Nick Cave sigue siendo un ejemplo de versatilidad y calidad a prueba de conformismo. Este año publicará el segundo disco de Grinderman, los Bad Seeds paralelos, y acaba de publicar una nueva novela, “The Death of Bunny Munro”, que cuenta con su propio soundtrack, hecho por Cave, claro. Por otro lado, People’s Republic of Animation hizo un corto, “The Cat Piano”, en el que Cave presta su voz para la narración, leyendo un poema de Eddie White:

Si todos los del gremio llegaran a los cincuenta igual que Cave, las olas de nuevos grupos hype estarían en problemas. Generalmente sucede lo contrario.

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07
Sep
09

1984

Mil novecientos ochenta y cuatro

Mil novecientos ochenta y cuatro

Criticar es terriblemente malo. Es mejor asentir ante todo,  no armar problema. Este tipo de aproximación a la ideología borreguil, tan popular entre las masas dóciles, es una de las características de los regímenes totalitaristas. Desde proyectos religiosos como el Peoples Temple de Jim Jones hasta Hitler y la URSS, el que critica es un gusano innecesario. H. Arendt y G. Orwell escribieron excelentes libros al respecto. 1984 es, en particular, una excelente recreación literaria de lo que pasa cuando el totalitarismo aniquila la creatividad y la crítica. Ahora que Muse tiene un nuevo disco inspirado en parte en 1984 tenemos la disculpa perfecta para revisar un par de ejemplos de música inspirada en esta novela.

Comencemos con David Bowie y la segunda mitad de su Diamond Dogs, donde está 1984, un precursor de su sonido Filadelfia. No creo que el disco sea muy político. El totalitarismo estilo gran hermano es sólo un referente global para la transición que hace Bowie del glam al soul plástico:

Rick Wakeman siguió haciendo terribles discos de rock sinfónico después de 1977. Eso incluye su 1984 , de 1981. Julia’s Song, con letras de Tim Rice, aguanta para nuestros oidos pop no sinfónicos. A lo mejor habría sido un buen musical:

Los Eurythmics hicieron la banda sonora de la película de Michael Radford, muy buena por cierto, basada en la novela. De ahí sacaron este single, “Sexcrime”. El toque synthpop ochentero:

Radiohead moldeó su Hail to the Thief como un album político en contra de la dupla Blair – Bush, ya tan pasada de moda. En 2+2=5 aparece una interesante referencia al doblepensar orwelliano. No importa asumir como normales algunas contradicciones patentes, especialmente si le sirven al régimen:

Rage Against the Machine no podía faltar en la lista anti-totalitaria.  En The battle of Los Angeles hacen varias referencias al universio orwelliano, especialmente en Testify (“Who Controls the Past Now, Controls the Future, Who controls the Present Now, Controls the Past):

Los últimos discos de NIN no son precisamente lo mejor de su repertorio. En Year Zero Reznor hace un disco conceptual alrededor de una distopía orwelliana ubicada en 2022, intentando salir de las fórmulas anteriores.  Survivalism fue uno de sus singles, con video estilo wachiman totalitario:

Muse, tan peligrosamente cercano a Radiohead y al rock sinfónico, ya había tenido coqueteos orwellianos con “Citizen Erased” de Origin of Symmetry. Es precisamente lo que le pasa a quienes critican en el totalitarismo Big Brother. Los evaporan, no queda nada de ellos. Aquí está la versión en vivo de Glasto 2004:

Para terminar, su nuevo album, The Resistance está plagado de letras orwellianas, entre otras cosas, incluyendo más guiños musicales a Radiohead y nuevas referencias a Queen y al rock sinfónico setentero.  United States of Eurasia apunta directamente a la geopolítica de 1984:

También es hora de decir que el libro ya está un poco trillado, por bueno que sea. El gran hermano ya ha mutado en realities y la internet, superando lo proyectado por Orwell.

Es tiempo de ir a revisar mi Facebook.

18
Ago
09

Más sobre los Saicos

Como ñapa, aquí van dos videos sobre el fenómeno Saicos. Primero, el trailer de un documental sobre la banda (saldrá el próximo diciembre)  en el que sus integrantes al fin saldrán del anonimato, y al parecer se intentará enlazar a la banda con las tendencias que aparecerían luego en la música anglo:

En este otro, Don Letts una biblia viviente del punk, habla sobre la banda:

Aquí hay material suficiente para varios estudios sobre postcolonialismo en el rock latinoamericano. Y mucho más.

17
Ago
09

Los saicos, o los tatarabuelos del punk (a secas)

Siguiendo con la onda genealógica, luego de hablar de lo que sería el post-punk transplantado desde Londres a Córdoba, ahora hablaré de una banda peruana y las raíces del Punk en general.

Como saben mis avezados lectores, una de las fuentes del punk puede encontrarse en el garage rock de los sesenta. De hecho la primera vez que se utilizó el érmino punk dentro del rock para describir un género, se hizo en la recopilación Nuggets, la cual estaba compuesta primordialmente por bandas de garaje de los 60. Los Saicos podrían estar en esa línea, pero fueron mucho más allá. “Demolición”, de 1964, explica porqué:

Como en un salto cuántico, Los Saicos tomaron el surf rock y el pop “ye – ye”  y lo convirtieron en formidable punk rock, antes de los Stooges, los MC5, antes de los Ramones. Por problemas de difusión internacionaly por la forma como fluyen las ideas generalmente, su música no tuvo el impacto merecido en el mundo del rock. En todo caso, fueron lo suficientemente exitosos en Perú como para tener su propio programa de TV.

Para los que quieran más referencias sobre Los saicos, aquí esta un excelente texto de Owai sobre la banda, y otro ensayo sobre ellos y la escena limeña de ese entonces.

(la iniciativa care-libresca vino de 11:11pm)

11
Ago
09

Manicured Noise, o el tatarabuelo del postpunk latinoamericano

Portada de uno de los escasos sencillos de MN

Portada de uno de los escasos sencillos de MN

Manicured Noise fue una de las muchas bandas que tuvo un resplandor fugaz durante la edad de oro del post punk, para luego desaparecer inexplicablemente en el olvido. Afortunadamente Caroline True Records lanzó una retrospectiva hace poco “Northern Stories 1978/80″, en la que se recopilan casi todas sus grabaciones, incluyendo singles y sesiones de radio en la BBC.

Su estilo podría ser descrito como una especie de punk-jazz oblicuo, con algunos elementos de futurismo retro -aquí son precursores de lo que Massive Attack  o Portishead harían 10 años después. Entre sus fuentes de inspiración estaban Television, Ornette Coleman, Talking Heads,  bandas sonoras del cine francés y Giorgio Moroder . Según nuestro amado Simon Reynolds en “Rip it Up...”:

Taking their name from a Buzzcocks single designed by Linder Sterling and featuring the slogan “manicured noise and cosmetic metal music”, Owen’s group were admired and supported by famous peers like Wire and the Banshees, but their early experimental sound is undocumented. More’s the pity judging by his description of their sound: “military beats, over which we’d recite poetry by Mayakovsky”, combined with film soundtrack elements and primitive funk learned by copying Chic singles played at 33 rpm. Alongside the Pop Group Manicured Noise are considered one of the very first postpunk groups to “go funk”. Owen was displaced in a band coup (he retaliated with legal action) and guitarist Steve Walsh (formerly of Flowers of Romance, which included Viv Albertine and Sid Vicious; also an excellent journalist, contributing mainl to ZigZag) steered the group in a more accessible pop-funk direction, as captured on two likeable if Talking Heads-indebted singles: “Metronome” (Pre, 1980) and “Faith” (Pre, 1980).

Lo interesante de Manicured Noise es su relación con El rock latinoamericano, especialmente el argentino. Linder Sterling, la diseñadora gráfica que menciona Reynolds y que colaboró un par de veces con el grupo, y Stephanie Nuttal la baterista, fueron buenas amigas de Luca Prodan, el mítico líder de Sumo; luego Nuttal sería la baterista de Sumo en la lejana Buenos Aires, del 81 al 82. Para cuando comenzaba la guerra de las Malvinas tuvo que devolverse, luego de ayudar a construir la novedosa visión de la banda. Sumo fue una de las vías de entrada del post-punk a la escena argentina, y de pasada, a la latinoamericana. La historia está bien documentada aquí, en el Clarín de Buenos Aires, donde quienes escriben sobre música en los medios masivos se lo toman muy, pero muy en serio. Esperemos encontrar pronto en un periódico colombiano algo como esto:

Manicured Noise es, sobre todo, un grupo de funk blanco minimalista cuya paleta de sonidos destila época. El saxo omnipresente que va de la tradición arty (Roxy Music, Bowie) al northern soul (Dexy’s Midnight Runners, Specials) y las bandas de sonido (hay un cover de Lalo Schifrin). El estilo neurótico de Walsh remite a Talking Heads y hasta coquetean con la abstracción avant garde en una sesión junto al expedicionario musical David Cunningham. Bajo tanta referencia corre en Manicured Noise un nervio propio, acerado. Un grupo sobrevaluado como The Rapture necesitaría una inyección urgente de este esforzado y dramático recuerdo de provincia.

Stephanie Nuttal[/caption]

En todo caso, más allá de las genealogías hay muchas razones para oir y bailar a Manicured Noise.

04
Ago
09

(When You Wake) You’re Still in a Dream

From my bloody valentine @ richmond

Ver a My Bloody Valentine en concierto ahora  podría ser otra de esas pseudo-experiencias desalentadoras. Como escribí hace tiempo, detrás de ellos hay un mito enorme, alimentado por casi 20 años sin prensar un álbum completo, después de su inigualable Loveless, y de marcar un hito con sus presentaciones en vivo. Además, uno espera mucho, muchísmo, de una banda que ha estado esos casi veinte años influyendo gran parte de lo que vale la pena ser escuchado y disfrutado -del shoegaze para abajo, desde Lush hasta lo rescatable de Garbage-.

From my bloody valentine @ richmond

Lo mejor es que no me desilusionó. No estan overrated. De hecho, gracias en parte a una oportuna falla en mi atención, sobrepasó todo lo que podía esperar. Aunque los reviews de sus conciertos siempre han hablado maravillas de ellos, verlos en vivo es mejor que todo eso. Es una experiencia, en el verdadero sentido de la palabra. Algunas bandas pueden hacerlo bailar a uno, otras lo transportan a otro lugar o a otro tiempo; otras lo llenan de energía o de tristeza. Otras le cambian la forma de entender la música en vivo. MBV puede hacer todo esto y más.

From my bloody valentine @ richmond

Para explicar lo anterior, está este concierto del 89, cuando el Loveless no estaba ni en fase de maquetas, en el que aparecen tocando un extraño alargue atonal en medio de una de sus mejores canciones, You Made Me Realise:

Esta deliciosa cacofonía repetitiva, como pueden notar, se adelanta un tiempito al heyday del grunge, y se alimenta de experiencias sónicas paralelas como Sonic Youth, Einstuerzende Neubauten y Jesus and Mary Chain. Lo mejor es que disfrutamos de una versión actualizada, que no fue igual a la versión prehistórica del video anterior, ni a esta

de hecho, tuvimos nuestro propio ritual:

Este segmento, llamado con razón the holocaust, se mantiene como cierre tradicional de los conciertos de MBV. Ya sea concentrándose en la reacción de los demás, o en la propia, alzando las manos o tapándose los oidos, uno sabe que no va a experimentar esto fuera de un concierto de MBV. De hecho mi cuerpo probablemente nunca va a sentir algo así. Las metáforas con el sexo cuadran perfectamente.

From my bloody valentine @ richmond
From my bloody valentine @ richmond

Lo mejor es que la experiencia no fue solo ese cierre épico, sino el conjunto del concierto. A pesar de la etiqueta, por ejemplo, lo de shogaze sólo puede aplicarse a Belinda y a Kevin, quienes apenas gesticulaban y jamás se dirigieron al público, salvo en un comienzo en falso. Debbie Googe y Colm O’ Ciosig, bajo y batería en una banda muy compenetrada, tocaron sus instrumentos con un despliegue físico impresionante. Por momentos parecía que eran ellos quienes impulsaban el concierto.

From my bloody valentine @ richmond

Un par de ejemplos explicarán de qué estoy hablando:

¿Dónde voy a conseguir un concierto mejor? Después de despertarme, todavía sigo soñando. Menos mal tuve una excelente compañía para disfrutarlo (A pesar del scoop!), y para volver dolorosamente a la realidad. Afuera nos esperaba la señorial Richmond, muy lejos de este salto al futuro todavía vigente 17 años después.

coda: ¿A quién carajos le importa si MBV saca material nuevo? Que editen un buen DVD en vivo y listo.

26
Jul
09

Las letras

Continuando con el tono paternalista pedagógico que caracteriza a este Blog, me permito señalar un magnífico ejemplo de un asunto que suelen pasar por alto los periodistas que intentan escribir sobre música en los medios masivos de mi país. Casi todos se dedican a hacer una especie de twitter de la industria del disco, escribiendo pildoritas informativas o chismecitos, y cuando quieren parece mejores llegan a comentar curiosidades “locas”. Nunca analizan ningún a banda, solista, video, concierto o lo que sea, a fondo. Nunca. Por favor, si me equivoco, muéstrenme un ejemplo que demuestre lo contrario. Especialmente con artistas locales. Las revistas independientes lo hacen, y las faranduleras, como Shock, intentan hacerlo.

El problema es que las buenas escenas rockeras dependen de buenos periodistas que las encaucen, que les sirvan de críticos y cómplices. Cuando hay cambios en la música, nuevos periodistas los defienden, por ejemplo, de la mano con el cambio de tendencia que está dándose. Paul Morley y el pustpunk británico es un buen ejemplo de ello. Pero bueno, no creo que deba ir tan lejos. Argentina y México también tienen ejemplos interesantes de periodismo asociado con nuevas tendencias.

En fin. Como ejemplo del análisis que me gustaría encontrar sobre las diferentes escenas colombianas, les tengo el que creo es el mejor artículo sobre rock nacional que he leído en los últimos ¿15? años. Lo curioso es que no lo escribió una paeriodista del medio, sino una escritora – columnista de opinión. En otras palabras, alguien con capacidad crítica, no una estación repetidora de otras fuentes.

Veamos el contexto. En Shock no hay un solo artículo en donde no se alabe a Juanes, una mal copia retrógrada de Bono. Un ejemplo:

Este 2008 fue el año en que terminó por convencernos de que definitivamente la  música sí tiene el tremendo poder de ser un gestor de cambio inigualable. Juanes es el paisita que promueve que la vida es un ratico, y que por lo mismo no deberíamos estar dejando para mañana todo lo bueno que podemos hacer por el mundo hoy. Que si cambiamos el odio por amor habrá perdón y  reconciliación. Considerado uno de los artistas más importantes e influyentes en la historia de la música actual por su aporte a la solución de conflictos, es también la figura del rock latino más destacada de la última década. Activista incansable de causas sociales y humanistas, nombrado  caballero de la orden francesa  de las artes y las letras, fue capaz de convocar a más de 150 mil personas en un concierto por la paz sin fonteras este 2008. Orgullosamente colombiano, orgullosamente cantando en español, se recorrió el mundo desde Rumania, Dinamarca y Rusia hasta Suecia y Japón. El mismo que algunos sueñan como Presidente de Colombia y otros quisieran postular al Premio Nobel de la Paz, este año obtuvo decenas de nominaciones, premios y reconocimientos. Lanzó con éxito rotundo su disco La vida es un ratico, y además se convirtió en el primer artista que consiguió llenar 4 días seguidos, y sold out, el Coliseo Cubierto El Campín en Bogotá.

No se puede pedir más adoración sin restricciones, menos capacidad de ver más allá de la noticia.

Juanes, circa 2008 DC

Juanes, circa 2008 DC

El bienamado Juanes también fue declarado  personaje del año por la revista más influyente del país, Semana. Ante tanta unanimidad, Carolina Sanín escribió esta maravillosa columna en la que, analizando brevemente las actitudes, las declaraciones a los medios, su música y sus letras, llegaba a la conclusión de que Juanes y la era del presidentico Álvaro Uribe encajaban perfectamente. En un mismo artículo estaba haciendo un link entre dos fenómenos culturales masivos, uno musical y el otro político. ¿A qué periodista de farándula podría ocurrirsele esto? Una cosa es resumir noticias, otra es leer conexiones entre ellas y analizarlas. La mayoría de ellos es incapaz de hacer algo como eso.

Veamos algunos apartes de la columna de Sanín:

…Juanes es básicamente un cantante que vende muchos discos, y cuya bonhomía ha permitido que los medios de comunicación bendigan en él a un personaje popular con matices folklóricos, sin tener que meterse en consideraciones sociales, estéticas o culturales. Esto resulta muy útil: para no ir más lejos, con el pretexto de Juanes, El Tiempo logra estampar la frase biensonante “conciencia social” en primera plana sin tener que hablar de los indígenas que organizaron la reciente Minga o de los sindicalistas que fueron asesinados durante el año, que sí representan la conciencia social del país.

Especialmente respecto a  sus letras y la conexión entre ellas y sus supuestos actos heróicos, que es lo que me interesa:

Los colombianos admiran a Juanes porque fue al Parlamento Europeo a pedir cantando una limosna (como se pide en las busetas de su patria) e hizo que los diputados bailaran (ridículamente, hay que decirlo) al son de su propia condescendencia hacia el Tercer Mundo. Admiran a Juanes porque aprovechó cierta crisis fronteriza entre Colombia y sus vecinos, provocada por una grave violación de soberanía territorial, para organizar un concierto a favor de la concordia y la paz, al comienzo del cual lanzó el agresivo (y onanista) grito: “¡Estoy que me toco, hijueputa! y en medio del cual complementó sus versos “tengo la camisa negra/ y abajo tengo el difunto” con la violenta glosa: “pa’ enterrártelo cuando quieras, mamita”. Admiran a Juanes porque no se ha lanzado a cantar en inglés como Shakira, como si esta decisión implicara una actitud intelectual o política y no simplemente un poco más de oportunismo. (Por cierto: Juanes no canta en inglés, pero cuando canta pronuncia los fonemas del español como gringo, como para sonar más “pop”.)

De Juanes, además de su superioridad moral de hombre de familia, de su cómoda neutralidad, de sus profesiones de fe católica y de su talante complaciente, me parece funesto que haya contribuido a la entronización de esa noción miope según la cual existe un imperativo ético que se llama “hacer patria” y que consiste en bolear bandera, en decir “mi sangre” y “mi tierra”, en creer que Colombia y sus habitantes son óptimos (o más bien: “una chimba”) y en escuchar canciones de Juanes.

Por último, pretender que nuestro Personaje del Año es el mejor representante de la música nacional no es justo con los músicos colombianos ni con los consumidores de música. En cuanto a la calidad del producto, merece la pena repasar algunas letras de este cantautor a quien El Tiempo compara inexplicablemente con Bob Dylan. Brillan en ellas el descarado cliché (“A Dios le pido / que te quedes a mi lado / y que más nunca te me vayas / mi vida”), la enigmática simpleza (“Me enamora que me hables con tu boca”, verso que parece extraído de una parodia de Les Luthiers), el ripio opusdeísta (“Nuestra familia es más importante ya lo sé, y la debemos proteger y volver a tejer/ porque estos tiempos son difíciles y es más escasa la verdad”), la confusa alucinación antropomórfica (“Hagamos todos una bandera con manos negras/ una bandera con manos blancas / por un mundo mejor en este momento. / Hagamos todos una bandera con manos mestizas / una bandera con manos inmigrantes / por un mundo mejor”) y la vulgaridad inspirada en la copla infantil “Pican, pican los mosquitos”: “Lo que ayer me supo a gloria/ hoy me sabe a pura mier…. / coles por la tarde y tú que no llegas / Mal par… ece que solo me quedé / y jue… pura todita tu mentira”.

Esto es ver y analizar más allá de los cúmulos de notas de farándula. Pero, curiosamente, es eso lo que se espera de las reseñas de discos, de los reportajes sobre los músicos. ¿Cuál es la conexión entre su música, sus letras, sus declaraciones? ¿Cuál es su trasfondo ideológico? ¿Qué influencias pueden rastrearse? ¿Es realmente creativo o solamente repite cánones previos?

Esto va más allá de los eternos simplismos del estilo “todos tenemos gustos diferentes” o “el gusto es muy relativo”. Una cosa es decir qué es bueno, mediocre o malo en música, y otra afirmar que a uno le guste algo. Para lo primero hay muchas formas para evaluar y criticar con fundamento. Algo al parecer imposible para la prensa local.

Como coda, les dejo el link al artículo que me motivó escribir esta parrafada. Una crítica a otro cantante del nivel de Juanes, Ricardo Arjona.

29
Jun
09

Michael Jackson

Esta fue mi feliz introducción al mundo del video clip, y casi casi de la rumba negra en inglés, “Don’t Stop ‘Til You Get Enough”:

A la hora de hablar de tipos como Michael Jackson mucha gente se transforma en un insoportable crítico de arte, de esos a los que cualquier cosa que sea exitosa les parece terriblemente sospechosa. Por otro lado, la gente también se vuelve una especie de Torquemada, un inquisidor implacable que debe extirpar cualquier asomo de pecado del mundo. Ambas posiciones me parecen insoportables.

Los ultra indie, o alguna vez ultra alternos, reaccionan de manera irracionalmente agresiva cuando oyen la palabra “comercial”. Como sabemos, es peor que mentarles la madre. El problema es que el no entrar en la mecánica de los mercados masivos no garantiza calidad, ni en la música ni en ninguna otra área, ni viceversa. Quienes entran en la industria y la aprovechan o permiten que la industria se aproveche de ellos, no necesariamente deben producir porquería. Una cosa es la calidad, otra el acceso a los mercados masivos. El esnobismo detrás de esta idea es bastante claro: lo mejor es oir música que nadie oye, y luego inventarse que cualquier música masificada es mala. Otra cosa es pensar que no hay más música más allá que la programada por los medios estándar, obviamente.

Por el otro lado, mucha gente piensa que la producción creativa de los artistas con “vidas moralmente conflictivas” debe ser, necesariamente, mala. Este es otro rasgo patente de pobreza en la capacidad de análisis. Si ser un buen artista depende de la aceptación de los cánones morales, tendríamos que quedarnos con una minoría selecta de santurrones. La vida disipada, vil y corrupta que pudiese tener un creador no tiene que ver con su creación. De otra forma habría que hacer hogueras enormes con cientos de novelas, poemas, edificios y, claro, discos de rock. Muchas veces la incapacidad creativa trata de escudarse en cruzadas moralistas muy improductivas, como en el caso de U2 en los últimos años y su activismo vacío supuestamente a favor de la pobreza en África.

El caso de Michael Jackson sirve para ejemplificar ambos posiciones. Su producción, hasta bien entrados los 80, indiscutiblemente está entre los clásicos de la música negra de EU, incluyendo sus discos con los Jackson 5. Su talento como bailarín y showman en concierto dejó un precedente que todavía sirve de referencia para los músicos del género. Los récords de ventas que obtuvo no opacan esa calidad, ni su uso magistral del video clip para promocionar sus discos -recordemos que gracias a él se acabó parcialmente el veto a los artistas negros en Mtv. Otra cosa muy diferente fue su vida personal, y la forma como la prensa lo explotó. De haber sido el peor acosador de menores de edad de su generación, incluso eso no habría cambiado el hecho de que era un excelente músico.

Jacko llevó al extremo, hasta convertirlas en caricaturas, a un par de tendencias muy fuertes en las sociedades de nuestra época.  El miedo a asumir las edad adulta y sus responsabilidades, alargando intermitentemente la adolescencia; y el miedo a las consecuencias físicas del envejecimiento, y uno que otro rasgo heredado. Su extraño cariño por los adolescentes y los niños tampoco viene de alguna extraña enfermedad que sólo él padeció. Jacko pudo terminar su vida viéndose como una extraño andrógino blanco de no mas de 30 años, abandonando sus fuertes rasgos negros masculinos, y además compartiendo su cama con menores de edad. El problema es que no son precisamente pocos quienes hacen lo mismo, sólo que sin llegar a esos extremos. Muchas personas desean mantenerse en una adolescencia prolongada, incluyendo, claro,  a muchos de quienes desean convertir al rock en un estilo de vida. No son pocos quienes desean con fervor jóvenes efebos y nínfulas, y no precisamente para educarlos. Sin embargo, estas tendencias parecen olvidarse a la hora de criticar a Jacko.

En todo caso, Jackson no va a sufrir nunca más las tristes consecuencias de su cortísima niñez. Nosotros podemos seguir disfrutando lo mejor de su legado:

28
May
09

¿Oyendo mp3 en la buseta?

publico

Tomado de un blog muy original sobre noticias de música caricaturizadas. Me identifico plenamente con la referencia a la desesperacion suicida cuando no está la canción deseada.

01
May
09

Depeche Mode en la tenaz suramericana

Al parecer sigue la buena racha de conciertos en mi amada Bogotá: Depeche Mode dará allá un concierto seguramente memorable en octubre de este año.  Las buenas bandas latinoamericanas, nuevas y viejas, nos han visitado con cierta frecuencia, en parte gracias a ese regalo de los dioses que es Rock al parque. Respecto a las bandas Anglo de impacto global la cosa era muy diferente, a pesar de un par de milagros muy ocasionales, como la visita de los White Stripes en 2005. Sin embargo, desde el 2007, la lista se ha nutrido de bandas tan buenas y relevantes para la música popular actual como Bjork, REM, Mars Volta, Muse, Placebo, Block Party y Black Rebel Motorcycle Club; por otro lado, también tocaron dinosaurios delux como Duran Duran, Roger Waters, Kiss o Iron Maiden, estos últimos para deleite de audiencias un poco estrechas y musicalmente intolerantes, como es el caso de los insufribles metaleros. Digo dinosaurios delux porque esta gente hace años que dejó de hacer algo relevante, pero en su tope creativo -hace más de 20 años-  llegaron a ser muy influyentes y relativamente innovadores. También vinieron en el mismo periodo shows al parecer muy divertidos pero completamente irrelevantes para las tendencias presentes y futuras del rock o el pop: Maroon Five y Gwen Stefani están ahí. Probablemente DM se encuentra ahora entre esas tres categorías.

A pesar de que mejoramos en la calidad de los visitantes, todavía estamos muy lejos de la actividad constante y plural que se da en ciudades como México DF, Santiago o Buenos Aires. En general, la movida en esos focos de recepción y creación cultural tradicionalmente opaca nuestros logros con facilidad. Eso se evidencia también en la forma como la prensa musical se refiere a esos artistas, la precisión  y seriedad de sus reportajes y críticas. No hay toderos cubriendo todos los géneros de música popular, y se entiende que ese venerable principio de la división del trabajo también rinde frutos en estos espacios: una cosa es saber de rock contemporáneo, otra saber de las bandas Bilboard o de géneros diferentes, o de historia del rock. Apostarle a que  un periodista se ocupe al tiempo de todo tipo de música y esperar  buenos resultados es casi risible.

La cuestión es que Depeche Mode es una de mis bandas más queridas. Fue uno de los primeros grupos que oí con atención, tratando de entender el sentido de sus letras y sus influencias.  Por otro lado, Depeche Mode es uno de los casos más interesantes de recepción de tendencias o estéticas en nuestro entorno. Recuerdo que durante mis lejanos tiempos en el bachillerato, todos los snobs oían o decían oír a la banda hasta antes del Violator. Aunque todos eran de clase media alta, conservadores, homofóbicos y cerrados, estaban felices de oír a una banda que usaba metáforas al tiempo sadomasoquistas y religiosas en sus letras, llegó a coquetear con cierta posición izquierdista en el Construction time again y tuvo tuvo una  estética deliberadamente glam durante diferentes etapas de su carrera. ¿Sabían estos tipos cómo eran los DM en realidad? Lo dudo.

Por ese entonces, DM junto a The Cure y el U2 era lo que debían oír quienes quisieran ser trendy en nuestra ciudad. Los gustos musicales y la música en sí misma se difundían de una manera muy diferente. A finales de los ochenta, como lo señaló ya el señor Mostaza, la influencia de los excelentes vendedores de discos de la 19 era más fuerte que  Mtv o las emisoras de radio – esa épocaque murió físicamente con Saúl, aunque estaba acabada hacía mucho tiempo-. La recepción del mensaje completo de la banda era mucho más difícil y en últimas nos llegaba un código muy difícil de entender: letras y música muy lejos de su contexto original. Depeche mode llegó, entonces, con una mezcla de los rótulos que le habían puesto en las emisoras de College Radio gringas y su “aura” real, esa mezcla de elementos góticos, techno y rock que todavía conserva, y el ruido que se creaba aquí, esa falsa aura de sofisticación vacía -a la Rick Astley- que difícilmente podría aplicárseles.  En todo caso, al momento de comparar la calidad de DM con otras bandas de esa época sus propuestas se quedan cortas.

En sus 30 años de existencia difícilmente podría decirse que alguna vez fue una de las mejores de la historia. ¿Cómo sostener una afirmación como esta? Decir eso no hace al concierto más importante. DM es muy relevante, claro, pero eso es muy diferente aser una de las mejores bandas de la historia. Sus primeros trabajos sentaron las bases de lo que sería el synthpop, pero cuando ya habían aparecido hacía poco otros pioneros. Su primera etapa con Vince Clark a la cabeza, el futuro líder de Yaz y Erasure, es una cátedra sobre cómo usar los sintetizadores para hacer un buen pop. La unión de sonidos futuristas y ritmos bailables no era muy extraña para la época -Giorgio Moroder hacía rato estaba produciéndolos-, pero en este caso eran más contundentes:

La llegada de Alan Wilder -1982- traería complejidad y nuevas influencias, incluyendo la música industrial, en una época en la que esos sonidos estaban muuy lejos del mainstream, vinculándose luego con sonidos y posturas más rockeras en los 90. En ese proceso le abrieron el camino a muchas bandas y mantuvieron una calidad notable -para la prueba recomiendo oir con calma su Black Celebration, el despegue de su postura oscura y decadente- pero nunca llegaron al tope al que sí lograron llegar y mantenerse otros grupos. Sin necesidad de llegar a los extremos de quienes consideran al formato guitarra-bajo-batería como el único valioso en el rock, es claro que Depeche Mode no le llega ni a los talones al REM del 83 – 88, o al U2 de  84-87, al Sonic Youth 87 – 92 o al Radiohead 97-2001. Comparado con otras bandas de su género, Depeche Mode nunca logró un disco como Dare de Human League, por ejemplo, y New Order los rebasa en influencia, calidad y creatividad sin dificultades, al igual que los Pet Shop Boys, abiertamente orientados al electropop bailable con letras inteligentes.

No me queda más que ir a verlos, sabiendo que no se trata de nada más que otra oportunidad para lidiar con la nostalgia.

23
Abr
09

Los salvadores

Otro salvador

Con estos salvadores mesiánicos para qué buscar codiciosos tiburones capitalistas:

“The U2 guitarist’s plans to build five mountaintop mansions in Malibu with fantastic oceanside views is facing fierce opposition from some famous NIMBYs concerned the homes will be an environmental catastrophe… This is not the first fight Evans has found himself in with neighbors. He and the rest of U2 came under fire in their hometown of Dublin for now defunct plans to build the so-called U2 Tower, a proposed skyscraper in the heart of the city that would’ve been the tallest in Ireland. Preservationists claimed the $220 million project would have resulted in the tearing down of four adjacent historic buildings.”

Ni hablar de su último disco, en el que intentaron vender la idea de que habían logrado un segundo Achtung Baby. Todo tiempo pasado será mejor para los creadores del Unforgettable Fire, al menos en cuanto a su música. Ya va siendo oficial: U2 serán los Rolling Stones de su generación, otros dinosaurios repitiéndose una y otra vez, con muchas ambiciones financieras y una evidente incapacidad creativa.

12
Abr
09

Resurrección

Bueno, nunca es tarde para escribir otra vez en el blog, y no hay una mejor canción para hacerlo que esta:

Stone Roses en vivo, durante su mejor momento, en 1989.

Yo también soy la resurrección, claro.

12
Ago
08

Despedida a Hayes

Creo que lo oi por primera vez en las cortinillas de algún extraño programa chic – cultural de la televisión de los ochenta, presentado por Pía Barragán. Por mucho tiempo este fue mi prototipo del funk. Con el tiempo entendí de dónde venía “Fame” de Bowie y otro par de canciones blancas que querían reutilizar el tumbao negro en los 70:

Lo peor era que “Shaft” no era lo mejor de Isaac Hayes. Luego de oir varios especiales Soul to Soul de Ángel Perea en la Radiodifusora y UN radio, el resto de su música me pareció mucho mejor. Su “Hot Buttered Soul”, por ejemplo, es la madre del viejo sonido Portishead.

En fin. Otro al que hay que hacerle una buena despedida.

27
Jul
08

De estética y periodismo cultural

no es cuento nuevo

no es cuento nuevo

Solano, el de Caja de resonancia, se ve que es buena gente, sus posts son hechos con cariño y cero mala leche, es un paldín de la tolerancia, pero a veces sale con unas… Por pasar de melómano buena papa no se le perdonan sus gaffes. Se fija en detalles tan trascendentales para evaluar el show de una banda como que su cantante imita fielmente la voz de su anterior vocalista, por cierto muy famoso -y realmente talentoso e innovador-: los Wailers, que ahora hacen giras con un imitador de Bob Marley. En otra afirma que los Beastie Boys maduraron, porque “ahora” hacen una especie de jazz instrumental y no cantan -no ha oido el otro disco de instrumentales que tienen los BBs, por lo visto-, lo cual es muy bueno, porque sus voces son malas. En fin, éste es sólo un ejemplo. Este post no es sobre Solano. Es sobre las ideas detrás de lo que escriben los periodistas culturales en nuestra prensa. En términos directos, sobre la estética detrás de esas notas de prensa.

Los periodistas culturales suelen ser un poco erráticos por acá cuando se trata de hablar de música popular, de rock y afines. Si hablan de lo que ha sido aceptado como gran arte en este ámbito, como el Jazz o el Blues, ahí si lo hacen con propiedad, sin ese tono de “discúlpeme pero tal vez esto de pronto puede que sea de nuestro interés “. Cuando reseñan una banda o un disco son terriblemente inexactos, y si es de una corriente nueva les cuesta cantidades cuadrar su discurso para describirla. Respecto a esa inexactitud, parece que estuvieran hablando de algo sin importancia, por ende algo que no vale la pena ser investigado y analizado. En ese caso, pues hombre, si el rock o el pop les parece baladí, tonto o absurdo, pues escriban sobre el catálogo de la Deutsche grammophon, Verve o ECM nada más. Lo gracioso del asunto es que hace mucho tiempo el Jazz y el Blues también eran considerados poca cosa, música irracional para las masas vergonzantes sin gusto.

Ahora, si se trata de poner como indicador de la calidad de una banda elementos como la voz de su cantante, pues la cosa se pone muy fácil. ¿Quién tiene mejor voz entre estos dos sujetos, por ejemplo?

bob voz de tarro dylan

cristinita

Eso significaría que Dylan, como tiene voz de tarro pero es un magnífico letrista e intérprete, es un artista menor a comparación de Cristina Aguilera, dotada, entre otros atributos, con una voz muy hermosa. El problema es que dentro de la estética que deciden seguir o crear estos artistas, a veces está la opción de cantar, gritar, desafinar, aullar, berrear, etc., sin importar criterios de coro del colegio. Es como decir “Pollock es un mal artista: no se ven trazos claros en sus pinturas, y en cambio los pintores que trabajan para la marquetería de mi barrio son muy buenos, !hacen bodegones que parecen de verdad!”.

¿Un ejemplo? Para muchos super puristas, John Lydon, conocido también como Johnny Rotten, no fue más que una marioneta de Malcom McLaren, su manager en los Sex Pistols. Lydon además no cantaba, sólo aullaba o berreaba. Este individuo creó luego otra banda, Public Image Limited, en la cual siguió aullando. Lo interesante de esta banda, como ya sabemos, es que ayudó a fijar la línea anti “rockismo“, una de las estéticas más influyentes del rock en los últimos 30 años, que en manos de este tipito y sus compañeros de banda, mezclaría dub, disco y electrónica básica junto a la furia punk, delineando incontables bandas y discos que replicarían su sonido y su visión de la música.

Bueno, el problema es que muchos cantantes de reality tienen mejor voz que Lydon; incluso muchos cantantes en academias, conservatorios, etc. Pero el arte no es sólo una técnica y nada más. Las ideas detrás son muy importantes, aunque no son lo único, claro. Ese aporte conceptual de Lydon y sus contemporáneos post-punks fue más importante que su ineptitud vocal, creo yo -no importa que después lo traicionara haciendo discos con solos de Steve Vai-. Si se trata de técnica, que traigan a los metaleros y a los prog rockers de circo, entonces, con sus solos de media hora con los ojos vendados o colgados de los pies, a ver qué hay detrás de esas curiosidades onanistas, autoreferentes, vacías.

El problema es que muchas reseñas de nuestra prensa celebran este tipo de posturas fabulosas. El paradigma Rockista parece que se quedó para siempre. ¿En qué otro lugar del planeta se puede celebrar que hagan un concierto de Toto, por ejemplo? Para este paradigma el rock consiste en los Beatles, los Rolling Stones, Led Zeppelin, Pink Floyd y sus clones; nada bueno ha pasado desde el 76. Si alguien baila, rapea o brinca no entra. Si no hace un solo con su instrumento es un inepto. En los últimos treinta años han aparecido incontables estéticas en la música popular, pero no se leen en ningún lado desde este punto de vista. No veo reseñas que se apoyen en otras posturas estéticas y bueno, los lectores tampoco suelen pedirlas. Tampoco se trata de voltear el fundamentalismo rockista  y cambiarlo por la prohibición del cánon.

Nuestro a veces tan parco rock colombiano tiene entre sus mejores exponentes a bandas que sí crearon un concepto estético de fondo alrededor de su imagen, sus letras, sus presentaciones, y claro, su música, que no se ceñía a los parámetros de la estética rockista top 40: Ultrágeno -sí, los ex-resucitados- y 1280 almas, por ejemplo. Los dos compactaron su música con ideas bien definidas, coherentes, hasta con slogans que las cristalizaban. Por eso, salir de un concierto de esta gente era una verdadera experiencia.

Trataré de seguir escribiendo sobre el tema, aprovechando los aportes de los numerosos lectores.

04
Jun
08

Diddley

Bo

Se murió Bo Diddley. Sí, otro obituario en este intermitente blog, sólo que en este caso el viejo Bo era de mis preferidos.

Diddley no sólo me gustaba, sino que fue un excelente músico, uno de los pilares venerables del rock. ¿Quién se puede dar el lujo de sacar en un solo sencillo dos canciones como “Bo Diddley” y “I’m a man“? Si el vetusto sistema de copyright pagara regalías por la creación de ritmos, este señor se habría tapado en plata, pero no fue ese el caso. Luego de popularizar su copiadísimo y ultra influyente “Bo Diddley Beat”, desde Buddy Holly hasta The Clash lo adoptaron a sus canciones. De todos modos este ritmo entre caribeño y africano no se lo inventó Diddley, pero sí lo introdujo él a la música popular.

Comencemos con lo mejor. En “Bo Diddley” no sólo introduce ese ritmo primitivo y pegajoso, que transporta al oyente a un ambiente selvático, reforzado por el sonido caribeño de las maracas, sino que, basándose en una tradicional canción de cuna, pone en la mezcla un guitarra con un tremolo futurista, en un conjunto que reproduce el ruido de los trenes en la lejanía. El rock n’ roll encapsulado en una canción ya en 1955:

Otra versión del ritmo en “Hey Bo Diddley” en 1966 ( preste atención a la hermosa guitarrista, “The Duchess“, en ambos videos. Se trata de la hermanastra de Bo):

En un pasquín neoyorquino decidieron enumerar las canciones que adoptaron el Diddley beat. Aquí les dejo algunos ejemplos:

“Not fade away” de los Rolling Stones, haciendo un cover de Buddy Holly en 1964, con Mick en las maracas -un aporte para algún salsero-:

“I Want Candy” de los Strangeloves. La cuota Nugget proto punkera, en 1965:

(este de los Electric Prunes es otro aporte de esa línea

En este salen en vivo, con un sonido pésimo)

“1969″ de los Stooges, en una versión de 2004:

“Panic in Detroit” de David Bowie, en 1973. No podía faltar este señor experto en reciclajes, metiéndole salsa, paranoia urbana y Ché Guevara al ritmo Diddley:

“Hateful”, de The Clash, en 1979. Para el “London Calling”, Clash adapta el tumbao de su compañero de gira en ese año. También harían por ese entonces un cover de “Mona”:

(Este vale como video. Al menos así se acuerdan de la canción)

“Call of The Wighat” de The Cramps, de 1982. Psychobilly con toque Diddley:

“How Soon is Now”, de The Smiths, en 1983. Un adorador de la iconografía gringa de los 50 como Mozzer, no iba a dejar de implementar el beat en sus canciones, ni la guitarra con tremolo, llevada aquí al tope por Marr:

La ñapa no podía ser otra: Los New York Dolls cantando “Pills”, esa especie de calipso decadente de Diddley en el que una “Rock n’ Roll nurse” le da las pepas que necesita, ya en 1961:

21
Mar
08

Oportunismo sin fronteras

Cúcuta Aid

Creo que los cinco o seis lectores de este blog no le dieron mucha importancia al concierto que organizó Juanes -sí, el encargado de hacer la banda sonora del gobierno Uribe, nuestro remedo de Bono- luego de esa crisis diplomática de telenovela. En caso contrario, aquí está un buen artículo sobre música y activismo, escrito por Diego Manrique, un veterano periodista musical para “El país”:

Resulta enternecedora esa esperanza de que nuestros cantantes nos proporcionen pistas para resolver los grandes problemas del presente. No hay seres más despistados e ignorantes de la realidad que los triunfadores. De principio, se aíslan del resto de los humanos: se relacionan entre ellos mismos y, para el día a día, prefieren rodearse de lacayos. Su visión del mundo es tremendamente limitada: a veces, leen un periódico; generalmente, reciben sus noticias masticadas, vía televisión o Internet. En un altísimo porcentaje, ni siguen el devenir de la música en la que se desenvuelven. Tienden al egocentrismo y rechazan asimilar información que no apoye sus ideas preconcebidas. Y sin embargo, confiamos en que ellos aporten soluciones a cuestiones ajenas a su oficio

Una cosa es querer cambiar las cosas con música y letras realmente inspiradoras, y otra ese flojo proselitismo.

09
Mar
08

Comeback / Break-up

Luego de un alargado y forzoso hiato volvemos al ruedo. El tema no podía ser más trillado, ni más deprimente: la banda sonora para terminar una relación, ya sea antes, después o durante el proceso de despedida. Alisten su caja de kleenex.

“Single”- Everything But the Girl

Una cruda descripción de lo que serían los primeros días luego del fin, enfatizando en la duda y la incertidumbre ¿En qué he cambiado ahora? ¿En qué estará pensando la otra persona?

I’ll put my suitcase here for now
I’ll turn the TV to the bed
But if no one calls and I don’t speak all day
Do I disappear
Look at me without you
I’m quite proud of myself
I feel reckless, clumsy
And like I’m making a mistake
A really big mistake
And do you like being single
Do you want me back

Sorry Seems To Be The Hardest Word”- Elton John

De la época en que el dúo Taupin- John realmente escribía buenas canciones, llega este directo a la mandíbula. Aquí pedir perdón no es sólo lo más difícil, de hecho parece que ya no va a servir para nada.

What have I got to do to make you love me
What have I got to do to make you care
What do I do when lightning strikes me
And I wake to find that you’re not thereWhat do I do to make you want me
What have I got to do to be heard
What do I say when it’s all over
And sorry seems to be the hardest word


“Love Will Tear Us Apart”- Joy Division

Cobain tenía razón. Es difícil encontrar otra canción más honesta que esta. Claro, esta es LA canción perfecta sobre diagnósticos post-relación. Rutina, rencor, estancamiento, rechazo, sintetizados magistralmente. La campeona del género “dancing with tears in my eyes”.

When the routine bites hard
And ambitions are low
And the resentment rides high
But emotions wont grow
And were changing our ways,
Taking different roads
Then love, love will tear us apart againWhy is the bedroom so cold
Turned away on your side?
Is my timing that flawed,
Our respect run so dry?
Yet there’s still this appeal
That we’ve kept through our lives
Love, love will tear us apart again


“For No One” - The Beatles

McCartney no podía faltar aquí con una de sus obras maestras. El paralelo entre estos dos personajes y sus diferentes visiones sobre el final de su historia llega a ser devastador. Un micro-cuento de desamor en el que no sobra nada.

Your day breaks, your mind aches
You find that all her words of kindness linger on
When she no longer needs you
She wakes up, she makes up
She takes her time and doesn’t
feel she has to hurry
She no longer needs you
And in her eyes you see nothing
No sign of love behind the tears
Cried for no one
A love that should have lasted years
You want her, you need her
And yet you don’t believe her when
she says her love is dead
You think she needs you

“You Can Go Your Own Way” – Fleetwood Mac

O la despedida en vivo y en directo de Lindsey Buckingham a Stevie Nicks. Sentimientos contradictorios y reproches abiertos en el adiós.

Loving you
Isn’t the right thing to do
How can I ever change things
That I feelIf I could
Maybe I’d give you my world
How can I
When you wont take it from meTell me why
Everything turned around
Packing up
Shacking up is all you wanna do

“I Will Survive” – Cake

La mejor version de este himno post-echada. Nada de auto-conmiseración, lo mejor está por venir –o al menos debemos tratar de convencernos de eso-.

At first I was afraid
I was petrified
I kept thinking
I could never live without you by my side
But then I spent so many nights
Just thinking how you’d done me wrong
And I grew strong
I learned how to get along

“Don’t Think Twice, It’s All Right” – Bob Dylan

¿Cuantas canciones de despedida tiene Dylan en su repertorio? Esta en particular es probablemente la más cruda. No hacen falta preguntas, ni dudas o lloriqueos; llegó la hora de la despedida y punto, no hay más tiempo que perder.

Still I wish there was somethin’ you would do or say
To try and make me change my mind and stay
We never did too much talkin’ anyway
So don’t think twice, it’s all rightI’m walkin’ down that long, lonesome road, babe
Where I’m bound, I can’t tell
But goodbye’s too good a word, gal
So I’ll just say fare thee well
I ain’t sayin’ you treated me unkind
You could have done better but I don’t mind
You just kinda wasted my precious time
But don’t think twice, it’s all right


“The Winner Takes It All” – ABBA

Otra despedida en directo, esta vez entre Agnetha Fältskog y Björn Ulvaeus, con una letra entre estoica y miserable. Perfecta para encerrarse en el cuarto y dar rienda suelta a pataletas lacrimógenas.

I was in your arms
Thinking I belonged there
I figured it made sense
Building me a fence
Building me a home
Thinking I’d be strong there
But I was a fool
Playing by the rulesBut tell me does she kiss
Like I used to kiss you?
Does it feel the same
When she calls your name?
Somewhere deep inside
You must know I miss you
But what can I say
Rules must be obeyed

“Crimen” Gustavo Cerati.

Cerati hila aquí con una buena metáfora el problema de los fracasos pasados y su relación con las despedidas presentes, incluyendo temas que no son relevantes sólo para los porteños, como asumir que se perdió y las consecuencias que eso tendrá para nuestro ego.

La espera me agotó
No sé nada de vos
Dejaste tanto en mí.
En llamas me acosté
En un lento degradé
Supe que te perdí.¿Qué otra cosa puedo hacer?
Si no olvido, moriré
Y otro crimen quedará
Otro crimen quedará
sin resolver.Una rápida traición
Salimos del amor
Tal vez me lo busqué.Mi ego va a estallar
Ahí donde no estás
oh…los celos otra vez.

Ahora sé lo que es perder


“Guess I’m doing fine”, Beck

Todo el Sea Change puede considerarse como un disco de despecho, pero creo que la canción que se lleva las palmas es ésta. Estoy de acuerdo con el video: no hay nada mejor que jugar fútbol cuando uno está en medio de la depresión post-break up.

There`s a blue bird at my window
I can`t hear the songs he sings
All the jewels in heaven
They don`t look the same to meIt`s only lies that I`m living
It`s only tears that I`m crying
It`s only you that I`m losing
Guess I`m doing fine


“I Don’t Want to Get Over You”, Magnetic Fields

No podian faltar Mr. Merrit y sus amigos. Perfecto para quienes desean alargar la melancolía de la despedida un poco más, negándose a dejar atrás a su ex.

I don’t want to get over you.
I guess I could take a sleeping pill and sleep at will
And not have to go through what I go through.
I guess I should take Prozac, right,
And just smile all night at somebody new,
Somebody not too bright but sweet
And kind who would try to get you off my mind.
I could leave this agony behind which is just what I’d do if I wanted to,
But I don’t want to get over you cause
I don’t want to get over love.
I could listen to my therapist, pretend you don’t exist
And not have to dream of what I dream of;I could listen to all my friends and go out again and pretend it’s enough,
Or I could make a career of being blue
I could dress in black and read Camus,
Smoke clove cigarettes and drink vermouth like I was 17 that would be a scream
But I don’t want to get over you.

“Segundo premio”, Los Planetas

Especialistas en despedidas crudas –véase “Pesadilla en el parque de atracciones”-, en este caso los españoles sónicos dejan colar un poco de esperanza entre el rencor y la mala leche.

Mirando las paredes de este cuarto,
rezando por que vengas otra vez ,
y todo lo que habíamos hablado
es todo lo que vamos a perder.
Si nunca quise ser el único a tu lado,
si tuve miedo fue por que acabara así,
y todo el tiempo que he desperdiciado
se vuelve de nuevo contra mí.
Y si esto te hace daño,
si te puedo hacer sufrir,
ha servido para algo
al menos para mí.

Espero propuestas, no importa el género.

18
Dic
07

Discos memorables del 2007

Bueno, parece que a la gente todavía le interesa el formato álbum, a pesar de la mp3ización de esta experiencia tan interesante que es oir música en el 2007, que supuestamente nos pone de vuelta en la época pre-Beatles, cuando el formato single reinaba por doquier.

La verdad es poco lo que oímos Mr. Braulio y yo en cuestión de novedades, así que lo que oímos de este año proviene de las densas redes de recomendaciones que hay en la blogósfera, de Lastfm y un par de emisoras por ahí -además de la omnipresente Pitchfork-. Generalmente desconfiamos del sindrome hype, esas bandas que comienzan siendo lo mejor desde que se inventó el pan tajado y luego acaban siendo la banda sonora de alguna serie mediocre de tv.

Aquí están los discos de este año que a nuestro juicio valen la pena, teniendo en cuenta cualquier patrón de juicio que no sea solamente “buena voz”, virtuosismo circense en la interpretación de los instrumentos, y toda esa reverencia al canon rockista, tan popular en mi tierra querida.

b

“Boxer”, de The National. Me hicieron olvidar a Interpol. Igual de oscuros pero mucho más recursivos, evitan quedarse en la repetición del libreto post-punk e involucran elementos del big south gringo sin problema. Las letra, además, son muy inteligentes en medio de su dramatismo.

The Good The Bad and The Queen (ST). Una excelente muestra de la multiplicidad cultural londinense, dirigido por don Damon Albarn; bien podría empezar a discutirse en las introducciones de los cursos de estudios postcoloniales, por ñoño que suene.

low

“Drums and Guns” de Low. Atmósferas lángidas y penosas con un propósito. Me acuerdo cuando Liz Frazer dijo -en su Lolapalooza- que Cocteau Twins era igual que Rancid, sólo que más lento. En este disco Low sigue esta línea de nuevo, pero en el contexto de la guerra en Iraq. Su tono glacial aveces cede a la ironía: “Let´s bury the hatchet – like the Beatles and the Stones”

“The Reminder” de Feist. Me gusta pensar este disco como la banda sonora de las bloggers intimistas pero lejanas de lo patético. Realmente va a ser difícil quitarse “I Feel it all” de la cabeza por un buen tiempo.


“Grinderman”. O los Bad Seeds cuando a Nick Cave le da por tocar guitarra y los manda de nuevo a la edad de piedra más básica, sin adornos de ningún tipo. Más detalles aquí.

“23″ de Blonde Redhead. Una encantadora mezcla de dreampop y electrónica minimalista sirve como respaldo de atardeceres de domingo á la Morrisey. Creo que este es mi preferido del año. Vale la pena ver el video de la cinematográfica “23″:

“In Rainbows” de Radiohead. Creo que este era el disco que quería oir después del Ok Computer. Se demoró 10 años, pero llegó. Premio a la mejor campaña de mercadeo del año.

“Person Pitch” de Panda Bear. Descubierto gracias a Mr. Osorio. Mi segundo preferido, sólo porque lo he oido menos tiempo. Los Beach Boys y las Ronnettes pasados por la consola de este individuo suenan contemporáneos y gloriosos.

Andorra” de Caribou. Pop electrónico depurado con recursos retro que hace ver al primer disco de Air como un montón de jingles baratos.

“Orden público alterado” de Hora local y “El maravilloso mundo de Ingesón” de Los speakers

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La re-edición de estos dos discos permite delinear la historia del rock colombiano sin necesidad de chauvinismos baratos, esa empresa a la que tanta desidia le tienen la mayoría de los periodistas del medio. Ya hay para dónde mirar atrás y encontrar inspiración y aliento para rato.

Extra

hf

Hissing Fauna Are You the destroyer? de Of Montreal, o la terapia catártica de Kevin Barnes. Junto con “Person Pitch”, un buen ejemplo de que el intimismo y la confesión no tienen por qué pasar por el manido recurso de la guitarra de chimenea.

u

Untrue de Burial. Otro producto de la Inglaterra post-colonial, mezcla de Dub, Techno ambiental y algunas oscuridades maravillosas de comienzos de los 80. A pesar de sus ocasionales destellos luminosos, el spleen urbano domina el sonido de este tataranieto de Complete Control de The Clash -sí, la producida por el genio del dub Lee “Scratch” Perry- y del dub post-punkeado de PIL. Más al respecto aquí-




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