
"Kid A" de Radiohead, el mejor disco de la década por amplio consenso
La primera vez que supe de una lista sobre lo mejor en música fue en la mítica sección de rock del diario La Prensa, hace veinte años. La lista que mostraban y comentaban ahí era la de los mejores sencillos de los últimos 25 años (1964-1989), propuesta por la Rolling Stone. Para la lista de los mejores álbumes de los 80, apenas si pude conocerla seis años después, gracias a una copia de esa revista que todavía no he devuelto. Hace diez años tuve que esperar a que llegaran las copias de las revistas apropiadas a la Librería Francesa para saber cómo habían sido organizadas las listas de lo mejor de la música de los 90. Tuve tres fuentes, incluyendo la Spin y la RS. Esta vez, en 2009, las listas llegaron sin afanes a mi lector rss, el mismo día en que fueron publicadas, y las fuentes son tan numerosas que pueden llegar a agobiar. Aquí está un balance frío, estadístico, de las numerosas listas anglosajonas, gracias a Metacritic.
En últimas, ¿Para qué carajos sirven las listas? Una respuesta interesante: las listas y los recuentos nos ayuda a luchar contra la muerte y el caos, dice Eco:
The list is the origin of culture. It’s part of the history of art and literature. What does culture want? To make infinity comprehensible. It also wants to create order — not always, but often. And how, as a human being, does one face infinity?
Ante las cantidades inmensas de información con las que tenemos que lidiar a diario en estos atribulados tiempos, lo mejor es acudir a formas de organizarla. Dependiendo de los criterios de organización, cada colección, cada lista, será diferente. En este caso, teniendo en frente diez años de música al frente, ¿Cuáles son sus criterios para decidir qué disco o grupo es mejor a otro? ¿Caprichos personales? ¿Originalidad? ¿Influencia en otros? ¿Capacidad para canalizar o interpretar el espíritu de los tiempos? ¿Ventas? ¿Carisma? ¿Nivel de crítica social y política de las letras? ¿Virtuosismo musical?
Lo más interesante, insisto, es lo que está detrás de esas listas, las razones de esa organización como análisis de lo que pasó en la década. Las peras y las manzanas pueden ser computadas o excluídas aquí. En ese caso los datos en bruto quedan en un segundo plano, al igual que los caprichos individuales. Es cuando aparecen desacuerdos, polémicas y también consensos.
De las listas a las que acudí para recibir oportuno consejo, y con las que comparé mis cábalas, estas son las que más me gustaron. Aquí hago un breve comentario de lo que creo son sus criterios generales a la hora de organizar sus listas:
Probablemente la que más respeto proviene de la defunta y ahora resurrecta momentáneamente Stylus Magazine. Alguna vez la mejor competencia de Pitchfork en la red, su lista de los singles y de los álbumes viene respaldada por excelentes análisis. Como ejemplo de esto está este pedazo de uno de los ensayos que acompañan el conteo, escrito por Jonathan Bradley, sobre la importancia de internet en la música de la década:
We get so much American music here in the rest of the world that we forget that entire genres of American music barely permeate our consciousness; it belongs to them, not us. Corny country singers and snappin’, jerkin’, hyphyin’, chicken-noodle-soupin’ black kids; New York icons like Dipset and New Orleans aliens beaming mixtape transmissions like Lil’ Wayne; and genuine celebrities like T.I., whose mega-hit “What You Know” only existed as an Internet record for me because, down here, King arrived in stores months after its American release. In the early ‘00s, even emo and indie rock seemed a peculiar, exotic creation of American collegiate culture, as removed from my own experience as any other world music. But through the wonder of copper wire and optical fiber, any mainstream was my mainstream. Any scene was my scene. We lived on the Internet now.
Probablemente muchos lectores se sientan identificados con este párrafo.
Si quiere una lista basada en cánones un poco conservadores, donde el patrón político a veces es sobrevalorado y los viejos artistas siempre tienen un espacio, a pesar de no hacer nada parecido a sus mejores trabajos, la lista de la Rolling Stone le va a gustar mucho. En todo caso, nunca va a ser tan conservadora como los cavernícolas de nuestra radio o prensa local, que todavía esperan la segunda venida de Eric Clapton. Hay de todo aquí -rap, R&B, rock clásico, indie-, y no se dejan meter los dedos en la boca con el hype. Tampoco quieren crearlo. Es por eso que los Animal Collective no salen aquí en los primeros puestos, y en cambio U2 tiene todos sus discos canonizados.
Si quiere una lista centrada en el indie, con mucho énfasis en lo hype, nuevos géneros, tendencias ultramodernas y la aniquilación de los dinosaurios, la lista de Pitchfork es lo mejor. El problema es que sus criterios para escoger lo nuevo son un poco aleatorios, y la calidad de sus contenidos definitivamente ya no es lo que fue alguna vez. Como siempre, si logra podar el afán de generar de polémica vacía y la originalidad a ultranza, va a encontrar cosas interesantes.

"Original Pirate Material" de The Streets, el mejor para The Guardian
Si usted es anglófilo, como yo, y quiere una lista centrada en artistas britanicos, géneros británicos, tendencias británicas, etc., las listas de The Guardian o de NME van a ser lo mejor. En este caso, la insularidad responde a un patrón cultural y al contexto en el que escriben quienes organizan las listas. Nada de aislamiento esnobista artificial. Por otro lado, y esto es lo más importante, los comentadores detrás de la lista son excelentes, especialmente en el caso de The Guardian.

Illinoise, de Sufjan Stevens, el elegido por Paste
Si quiere una visión más amplia de la música creada en E.U. en la que la producción de la nueva música creada desde las viejas tradiciones es tenida en cuenta por igual que las nuevas tendencias que vienen de los grandes centros urbanos, lo suyo es Paste magazine: aquí va encontrar americana por paladas, incluyendo lo nuevo en country rock, folk, guitarristas de cafés, jazz contaminado, además de world music… ha sido uno de mis felices descubrimientos en estas tierras.

"Cuatro Caminos" de Café tacuba, el mejor en hispanoamérica según Club Fonograma
Si tanto anglocentrismo postcolonial le disgusta, si se pregunta quién se ha tomado el trabajo de criticar y organizar la música pop y rock en su idioma durante la primera década de este milenio, hay al menos dos fuentes recomendadas: Club Fonograma y Rock en las Américas. Ambas tienen un amplio espectro bajo su radar, que incluye los clásicos centros de producción musical en hispanoamérica: México, Argentina, Chile, España. Hay algo de Perú, Uruguay, República Dominicana, Cuba, Venezuela y … ya. Al menos no son Miami – L.A. centered: En Club fonograma escribe un ex Stylus, Andrew Casillas, y el nivel de análisis es interesante. Eso sí, escriben bién, pero en inglés.
La pregunta que queda por hacerse: ¿Quién ha escrito la lista de los mejores discos colombianos de la década? Se supone que en esta década el rock nacional consiguió cierta consolidación, además de éxito internacional, así eso esté centrado en un par de figuras. Si los periodistas musicales estuviesen realmente interesados en las escenas locales ya hace rato habríamos visto algo. Mientras tanto escriben basura como esta.
Todavía estoy a la caza de listas de lo mejor en Brasil, un consolidado de África o Europa continental… Se reciben sugerencias.
Dicen