Según EFE, el 30 de marzo:

“La galería Roger Smith de Nueva York ha decidido cancelar la próxima exposición de una escultura de chocolate que representa a Jesucristo desnudo en la cruz, debido a las protestas de grupos cristianos por coincidir la exhibición con la Semana Santa. La escultura titulada My Sweet Lord (Mi dulce Señor) -que representa Jesucristo crucificado y que está hecha de chocolate con leche iba a ser expuesta a partir de este lunes. La obra mide 1,80 (es decir, es de tamaño natural) y ha salido de las manos del escultor Cosimo Cavallaro… La exposición ha sido suspendida después de que organizaciones católicas decretaran un boicot contra el Hotel Roger Smith, que comparte gerencia con la galería de arte… Entre los grupos que protestaron por el anuncio de la exposición figura la Liga Católica para los Derechos Civiles y Religiosos, cuyo portavoz, Kiera McCaffey, calificó la exhibición de “un asalto a los cristianos durante la Semana Santa”.”

My Sweet Lord

Las analogías con la canción de George Harrison y la metáfora de la eucaristía cristiana (“comer” a Cristo en la comunión) hacen a esta obra mínimamente interesante. No tiene un sentido ofensivo, y la ironía es apenas leve, en realidad, y lo único inusual viene a ser el desnudo “total”. Pero eso no lo ve todo el mundo. Y no porque no pueda, sino porque no quiere. En pleno 2007 todavía hay gente que cree que el arte sobre asuntos religiosos debe centrarse en la reverencia y la adoración únicamente. No pueden entender que hay otras formas de entender los relatos religiosos, otras aproximaciones no religiosas a estos asuntos, o que puedan darse comprensiones religiosas paralelas. 500 años de arte secular sobre asuntos religiosos, botados a la caneca. ¿Los cristianos acaso no “asaltan” a los laicos en Semana santa? ¿Qué hacer con nosotros, las minorías no religiosas? Lo peor de todo es que esto no pasa en Popayán o Tunja, sino en Nueva York, la meca cosmopolita de occidente, y la iniciativa es generada por grupos católicos, que se supone no son tan poderosos en E.U.

No es el primer caso. En 2001, una artista chicana, Alma López, hizo una re-interpretación de la iconografía guadalupana con una imagen que hacía actual a la virgen de Guadalupe, de la misma manera en que muchos artistas desde la Edad media han vestido a personajes de la Biblia con ropas y atuendos propios de la época de su época. En vísperas de Semana santa, la exposición presentada en Nuevo México (E.U.) también enfrentó protestas . La exposición también tuvo que cerrar. En la página de la artista pueden leer artículos al respecto. He aquí la obra blasfema:

La siguiente pintura, una “Coronación de la Virgen”, es otro ejemplo de personajes de la Biblia con fachas de la época de autor. Muy fashion, sí, como todo lo de Botticelli. ¿Qué blasfemo, cierto?

 

En un caso similar al de Alma López, el artista mexicano Rolando de la Rosa presentó, en 1988, una instalación que representaba a la Virgen de Guadalupe con rostro de Marilyn Monroe y a Jesucristo con el de Pedro Infante, la cual fue desmontada del Salón Nacional de Artes Plásticas del Museo de Arte Moderno de México, debido a numerosas protestas; el director del centro, Jorge Alberto Manrique, fue destituido.

Roberto de la Rosa

En ambos casos se da una interesante unión entre lo pop y lo religioso, una unión que hace rato se da en el sincretismo popular latinoamericano, en el que deportistas, cantantes, modelos, actores de cine o de telenovelas rivalizan con imágenes religiosas o reproducciones del “gran arte” dentro de nuestra iconografía.

Recordemos en Colombia el caso, mucho menos artístico, de la última cena representada en imágenes provocadoras por la revista Soho. La reacción no se hizo esperar y muchos pegaron el grito en el cielo, demandando incluso, pero es que también las revistas light pueden ejercer su libertad de expresión. En otro caso de publicidad gratuita a partir de escándalos, Marithé François Girbaud utilizó a comienzos de 2005 una interesante imagen como centro de una campaña publicitaria, en la cual un grupo de modelos femeninas representaba la última cena, evocando el fresco de Da Vinci. La iglesia demandó a la empresa francesa, argumentando que “trivializar los actos que constituyen el fundamento mismo de una religión era un insoportable acto de violencia moral”. Claro, ni Cristo ni los apóstoles pueden ser mujeres. Eso es trivializar la religión.

La última cena femenina = trivializada

Es obvio que expresiones artísticas como la fotografía, o productos de la creatividad como la publicidad también deben disfrutar de la tolerancia que tanto se predica para la religión. Pero en los casos anteriores eso no se dio. Menos mal salimos de la Edad media, pero ¿a qué se debe que la religión prevalezca en estos casos sobre otras áreas de la cultura? Cualquier forma de coacción a la creatividad humana es indeseable y torpe, especialmente cuando hablamos de arte. ¿Recuerdan “La última tentación de Cristo” de Scorsese? Prohibirla en los sitios donde lo hicieron, incluyendo Colombia, evitó que muchos creyentes y no creyentes experimentaran una verdadera experiencia espiritual de la mano de un gran cineasta, así fuese desde una perspectiva poco ortodoxa; evitó que muchos reflexionaran a fondo sobre un tema central en la cultura occidental. Algo similar puede pasar cada que los fanáticos logran evitar la exhibición de obras como la de Cavallaro o Alma López, independientemente de su calidad artística. En todo caso, como objeto artístico (ya que el arte no tiene que andar arrodillado ante la religión) esa imagen de Alma López es una reinterpretación interesante de una larga tradición ideológica, y está más cercana a la gente que la aria de ojos azules que generalmente encontramos en los altares de los feligreses. El arte moderno y postmoderno, además, hace rato que se dedica a rescatar lo cotidiano, lo lejano a toda bulla grandilocuente salvadora, y un buen ejemplo de eso es la chocolatina crística de Cavallaro.

Para terminar, creo que es bueno recordar en esta semana de reflexión una cita atribuída a Voltaire: “Aquellos que te hacen creer en absurdos pueden hacer que cometas atrocidades.”