Los medios ya nos lo han recordado hasta el cansancio. Este primero de junio se cumplen 40 años de la publicación del “Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, para muchos el mejor disco de los Beatles y por ende, de la historia de la música popular. De hecho, para muchos otros, no ha pasado absolutamente nada desde entonces, pero bueno. Para celebrar la fecha y pasar de beatlómano, aquí está una lista de las 20 cosas que se supone ud. no sabe sobre el Sgt. Pepper, y una serie de comentarios de los 4 fab sobre su disco.
Respecto a la lista de datos curiosos sobre el disco, hay unas escenas fantásticas que superan lo que cualquier película podría fantasear sobre ese Swinging London del 67: McCartney visitando al primer Pink Floyd, con Syd Barret al mando, en busca de inspiración; los Beatles viendo “Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band” estrenada en vivo gracias a Mr. Hendrix; Brian Wilson oyendo un adelanto de “A Day in the Life”, intuyendo lo que se le venía pierna arriba.
La verdad siempre he preferido el “Revolver”; es más ácido, más variado y realmente fue innovador. Luego le sigue en mis afectos el Album blanco y sus adelantos de lo que sería la música en los siguientes 10 años (Helter Skelter!…). Últimamente disfruto muchísimo las suites pop del Abbey Road mucho más que los trips barrocos del Sgt, pero el disco conserva su gran encanto de todos modos.
Cuarenta años después, otros albums han logrado de lejos la calidad de éste, capturando su zeitgeist, estableciendola banda sonora de la vida de miles de personas, e influenciando paladas de nuevas bandas. Nada más piensen en estos nombres: The Queen is Dead, London Calling, Dark Side of the Moon, For Your Pleasure, Low, Blue Lines, Loveless, Remain in Light, Closer, Different Class, OK Computer… Sin embargo, el Sgt continuará como referencia, por la misma razón que lugares comunes como la Gioconda siguen siendo estudiados y apreciados, a pesar de Rauschenberg, Mondrian o Botero.
En el caso de muchas bandas, sí, incluyendo a los ¿finados? New Order.
Aquí hay dos pruebas de su sonido bestial, hacia 1984, mezcla de los característicos tonos oscuros del post punk y la Darkwave, la fría electrónica alemana, la irresistible música disco italiana y el brincón dance neoyorquino:
Age of Consent
Hurt
Sub Culture, del 85, en la época de Low Life, uno de sus álbumes más equilibrados:
La letra es uno de las cimas de estos mancunianos:
What do I get out of this?
I always try, I always miss
One of these days you’ll go back to your home
You won’t even notice that you are alone
One of these days when you sit by yourself
You’ll realise you can’t shaft without someone else
In the end you will submit
It’s got to hurt a little bit
I like talking in my sleep
When people work so hard
They need what they can’t keep
A choice that leaves them scarred
A room without a view
Unveils the truth so soon
And when the sun goes down
You’ve lost what you had
Además de la música, creo que lo mejor de NO era la forma como mezclaban su sonido con letras que no encajaban en una banda con tendencias tan marcadas hacia la música bailable. Para quienes necesitan categorías cerradas para entender la música popular esto todavía es impensable: la música para bailar debe ser banal, abiertamente dirigida a la rumba y nada más, y por eso sus letras deben tener una alegría evidente. Lo mismo con los otros géneros. La música lenta únicamente debe ser sobre cuestiones amorosas. El pop no sirve para referirse a la desilusión, la rabia o la desesperanza. Si Pulp, Pet Shop Boys, Portishead o Saint Ettienne hubiesen salido en nuestra escena, seguro los programarían en emisoras estilo amor estéreo, independientemente de sus letras. En fin, NO no fue el único caso de desfase entre forma y contenido, pero es un muy buen ejemplo de cómo lograrlo de forma efectiva.
En sus últimos dos álbumes, ante la salida de su emblemática teclista, Gillian Gilbert, el sonido de la banda se hizo más guitarrero, y al mismo tiempo más convencional. Ese sonido arriesgado de antes no aparecía ya. Curiosamente, el sonido NO 80′s aparecía estandarizado en los proyectos paralelos de sus miembros (Electronic, Monaco) donde se repetían sin pena. Las señales de parálisis creativa eran evidentes.
Su último show, por lo menos en esta etapa, lo dieron en Buenos Aires. Probablemente les llegue en un tiempo la ola de las reuniones.
(sí, debía elaborar mi duelo por la banda, y qué mejor que postearlo)
En 24 Hour Party People Winterbottom logró enlazar dos historias épicas y tragicómicas del rock contemporáneo, la de Joy Division y la de los Happy Mondays, gracias a otra historia con las mismas características, la de Tony Wilson y su memorable disquera, Factory Records. Realmente esas dos historias estaban esperando a que alguien las contara de la manera apropiada, sin sensacionalismos ni distorsiones. Luego de esta pequeña obra maestra parecía muy difícil hacer una buena película sobre alguna de las dos bandas o su entorno, especialmente sobre Joy Division, pero al parecer ya se logró.
Anton Corbijn, fotógrafo del grupo cuando apenas comenzaba su carrera como uno de los grandes productores de imágenes en el medio, y director del video de Athmosphere, en fin, un amigo de la casa, prácticamente, estrenanó en Cannes Control, su biopic de Ian Curtiss. A todo el mundo le ha gustado hasta el momento, menos mal. Yo la verdad no creía mucho en el proyecto, teniendo en cuenta que era la primera peli de Corbijn. Igual hay que verla, pero por lo que se ha dicho en estos días la actuación de Sam Riley es muy buena.
Esto se da en un momento muy especial, en el que New Order se acaba de disolver para bien de todos (o se quedó sin Peter Hook, que es casi lo mismo), y las biopics están de moda en el negocio: Hollywood tiene en el horno pelis sobre Iggy Pop y Freddy Mercury, después de que aparecieran en estos años versiones en cine de las vidas de K. Cobain, Brian Jones, Johnny Cash y Ray Charles, con resultados desiguales. Control le podría dar tanto un buen funeral a New Order, como un segundo aire al género.
Me huele que vamos a esperar unos tres Eurocines para poder verla. De aquí a un año estará en DVD por Amazon. Mientras tanto están las fotos:
Paz en la tumba de Ian Curtiss y de New Order. No nos merecemos otros Rolling Stones. Ya lo deberían estar pensando otros contemporáneos suyos -Cure, U2, Depeche Mode.
¿La música debe servir para algo? Digamos que la gente que disfruta de este arte tiene diferentes posiciones: sirve para bailar, para amoblar o decorar espacios, para enamorar (se), para deshacerse de la rabia y la frustración, para distraer, para generar conciencia política, para denunciar, para tirar… Las opiniones se hacen más radicales dependiendo del género preferido.
El Observer Music Monthly, una revista del periódico británico The Observer, le propuso al maravilloso Jarvis Cocker que editara el número de octubre de 2006. El frontman de los nunca bien ponderados Pulp escogió el tema al que nos referimos, claro, el del propósito de la música. Para esto invitó a un grupo de don nadies, entre los que estaban Mary Margaret O’Hara, Anthony Genn, Beth Orton (miss Folktronica), Antony Hegarty (de Antony and the Johnsons), Paul Morley (el periodista que ayudó a crear el concepto de Post Punk desde la NME), y el mismísimo Nick Cave.
Aunque no hicieron explícitas sus respuestas a la pregunta original, y se fueron por las ramas, refiriendose más a los cambios en la industria musical y en la recepción de la música hoy, lo que afirman ayuda a delinear lo que es la música hoy. Aquí están algunos apartes, entre los que más me gustaron:
Paul Morley: “I do think it’s fascinating that 25-30 years after these pieces of music had a meaning to people who felt so passionate about what they stood for, they’re being used to sell something. I think that’s what you mean when you say music is everywhere now. Twenty-five years ago, when we were beginning our little lives in this world, music was oddly marginal and, oddly, it meant something, and now it has become a commodity. People of a certain age find it very bewildering. All those things we thought were important … they’ve been co-opted by the capitalist world to give what it has to sell the illusion of hipness and cool, so that the whole world feels as if they’re in on the revolution and that they’re hip and they’re cool. But the meaning of it has been sucked dry.
People are starting to collect music in the same way that they collect stamps. People who weren’t really interested in music as such are now worried about whether they’ve got 15,000 songs, and I think that’s had an interesting effect …
Music has opened up so people can grab whatever they want whenever they want it, which is fantastic, but the music industry is trying to shape and control what’s happening. I find the little white box and the little white wires of a company trying to control the decisions we make sinister…
We’re all spoilt for great music at the moment, because everything that’s ever been is instantly available and there are some fantastic representations of everything that’s ever been available from a lot of new groups.”
Anthony Genn: “People are freer to make music than they ever were. Even in the days of punk, someone had to pay for you to make a record. Now you can download software to make your own music. Twelve-year-old kids make bands and they have their MySpace sites, and it sounds alright, man.”
Jarvis: “I agree that post-punk has been revived with none of the ideology. It’s been reduced to style…
What I’m saying is music is becoming more mundane, because it surrounds us so much, it’s no longer something that tears through modern life, it’s something that is the part of the fabric of modern life.”
Nick Cave: What happens in the market, I don’t consider it, downloading and all that. For me what music is for is very much a selfish thing. All I know is that I have to do it on a regular basis or I don’t operate correctly. What happens with the records and the history of the thing: I feel I have absolutely no control over that, and I’m not even interested in it personally…
The other thing about music that I really like … when I was kid there was no real information about music. You got a record with a cover – and you didn’t really know much about the band – and you put the record on and stared at the cover and that’s pretty much all the information you had, and these people were heroes. They were mysterious, heroic people … And the internet and everything else has taken a certain amount of that away.
The mystique is disappearing. Now that might be a good thing or a bad thing, but for me, I don’t want to know everything. I want the people I really love to remain difficult to get to.”
De cierto modo estoy de acuerdo con toda esta gente, especialmente con lo que dicen Jarvis Cocker y Nick Cave al final, la forma como la música se ha hecho mucho más mundana, sin esa aura de misterio que tenía antes, aunque no estoy seguro de que eso le reste sentido.
¿Para usted, querido google robot & los 5 otros lectores, para qué es la música? ¿Tiene algún sentido? ¿De verdad la oímos de una manera tan diferente ahora y entonces significa otra cosa?
Este difunto show británico presentaba a las bandas haciendo el consabido lipsynch televisivo. Lo bueno es que muchos artistas les hacían pistola con actitud. He aquí los ejemplos que conseguí gracias a esa maravillosa máquina del tiempo llamada Youtube:
“Blue Monday” de New Order. Sin lipsynch, pero nótese la displicencia de Bernie:
“Fools Gold”, de Stone Roses. Qué buen lipsynch, Ian:
“Roll with it” de Oasis, con los Gallaher en su mejor época, intercambiando papeles:
“Charmless man”, de Blur. Con instrumentos de juguete:
“Smells Like Teen Spirit” de Nirvana. Qué mamadera de gallo:
Las ñapas:
Una super documentadísima aparición de los Stone Roses en The Late Show, en la que no hacen Lipsynch pero sí tratan de amateurs a los de la BBC cuando se les va el sonido en mitad de “Made of Stone” (el ego de Ian Brown por ese entonces haría ver diminuto al de los Gallagher):
Por acá, cuando vinieron los Toreros muertos aprovecharon el doblaje para intercambiar instrumentos durante la grabación, no recuerdo si fue en el Show de las estrellas o en esta otra versión, muy nuestra, del musical lipsynch:
Estas son algunas canciones basadas en novelas, escogidas por la revista Q hace unos añitos.
1. Kate Bush – Wuthering Heights (Cumbres borrascosas/Emily Bronte)
2. Sting – Moon Over Bourbon Street (Entrevista con el vampiro/Anne Rice)
3. Jefferson Airplane – White Rabbit (Alicia en el país de las maravillas/Lewis Carrol)
4. Led Zeppelin – Battle of Evermore (El señor de los anillos/JRR Tolkien)
5. U2 – Shadows & Tall Trees (El señor de las moscas/William Golding)
6. Genesis – Mama (Moon’s a Balloon/David Niven)
7. Cure – Killing an Arab (El Extranjero/Albert Camus)
8. Metallica – For Whom the Bell Tolls (Por quién doblan las campanas/Ernest Hemmingway)
9. Nirvana – Scentless Apprentice (El perfume/Patrick Suskind)
10. Rolling Stones – Sympathy for the Devil (El maestro y Margarita/Mikhail Bulgakov).
Ahí podríamos meter la mitad de la discografía de los Smiths y de Morrisey, inspirada en Oscar Wilde, Keats, Yeats, etc., y a Joy Division y su amor por J. G. Ballard y William Burroughs.
Se esperan aportes del público lector del blog (como dice Estepario, Google robot y los demás) .
Entre tanta basura que prensan, han prensado y prensarán las disqueras de este planeta, es necesario escoger bien para no caer en las garras de la mala música. Los consejos de los amigos bien informados pueden ser valiosos en ese caso, pero también es bueno acudir a los odiosos críticos de vez en cuando.
En mi caso, comencé a leer crítica musical en La prensa, un periódico ya desaparecido, incluyendo unos fascículos buenísimos sobre la historia del rock que originalmente habían sido publicados por el periódico madrileño El país. Desde ese entonces, cada día desprecio más a Manolo Bellón como crítico (puede que sea un buen tipo), y en general a sus vástagos miopes con sus ascépticas cantaletas de pop adulto contemporáneo.
Debo reconocer que esta gente ha llegado a influenciar en gran medida mis adquisiciones y mis juicios, pero no siempre para bien. El caso más patente es el de la primera revista de música que compré, la Spin de diciembre del ’91. En ella se hacía el balance del año que terminaba (un súper año inolvidable para la música) dejando muy mal librados a dos discos que luego serían primordiales para la década: el Achtung Baby de U2 y el Loveless de My Bloody Valentine. Al primero lo tildaban de remedo de los Stone Roses y sobre segundo sólo subrayaban el neurótico trabajo en las guitarras de Kevin Shields. Qué miopes. Luego arreglarían la metida de pata, claro.
En fin. Para quienes les agrada leer sobre música,The Guardian, el periódico británico, propuso esta lista de los 50mejoreslibros sobre música. Si el niño Dios- Amazon lo permite, estaremos disfrutando de un par de ellos con el tiempo (aunque la mayoría están fuera de catálogo hace rato). En la lista no están dos clásicos: Lipstick Traces, de Greil Marcus, ni Rip it up and Start again, de Simond Reynolds, pero bueno, sí está England’s Dreaming, de Jon Savage. Después de todo la lista es sobre libros de música, no sobre libros de Rock.
Aprovecho el post para hacerle publicidad a Piero Scaruffi, el crítico que más admiro, especialmente porque no sólo es crítico de música. Cuando sea grande, espero ser como él.
Una muy buena noticia. Si lo que dice Alex James, el bajista de Blur, es cierto (confiemos en él), el grupo, se reunirá dentro de poco tiempo para volver a grabar, incluyendo al irremplazable Graham Coxon (en el verano boreal, más exactamente). Damon Albarn acabó su gira en E.U. con The Good, The Bad & The Queen (sí, ese montón de desconocidos) y Gorilaz terminó su proceso, así que no hay más disculpas. Vamos a ver con qué salen.
Para el caso del primero de mayo rockero tenemos 5 bandas o artistas que podría denominar maravillosamente mamertos: Fela Kuti, The Clash, Gang of Four, Mekons y Rage Against the Machine. Todos ellos hicieron buena música, sin caer en papelones propaganda.
Para empezar está Fela Kuti, el padrino del afrobeat. Su estilo influenció a los Talking Heads, a Joe Arroyo y a la champeta por igual. Este Bob Marley africano abogó por la libertad de expresión, los derechos humanos y la justicia social en África mucho antes de que estuviera de moda. En 1974 la junta militar de turno en Nigeria allanó su comuna – finca – estudio, llamada Kalakuta Republic, en busca de indicios para encarcelarlo por posesión de drogas. La única prueba, un joint, estaba en manos del músico, y se lo tragó. Las autoridades esperaron a examinar sus heces fecales para inculparlo, pero no apareció la evidencia. Su disco “Expensive Shit” fue la respuesta al incidente.
Las cosas no siempre fueron hilarantes para Kuti. Ante la popularidad del músico y sus continuas críticas al régimen, el ejército nigeriano atacó Kalakuta de nuevo en 1977, esta vez con mil soldados, hiriendo de muerte a su madre (una especie de prócer del feminismo Nigeriano, con más de 80 años) y destruyendo su propiedad. No sería la primera vez que le ocurriría algo parecido, pero con todo y eso su música nunca dejó su tono rumbero.
Sobre su show en Lagos, Paul Mc Cartney dijo: “The best band I’ve ever seen live…When Fela and his band eventually began to play, after a long, crazy build-up, I just couldn’t stop weeping with joy. It was a very moving experience”.
Fela Kuti moriría en 1997 a causa de las complicaciones causadas por el SIDA, luego de grabar 77 albums. Su baterista, Tony Allen, toca ahora con “The Good, the Bad and the Queen”, la nueva banda de Damon Albarn.
Respecto a The Clash no voy a escribir nada nuevo. Solamente voy a recordar su postura política de izquierda, en medio del nihilismo punk. Este grupo no le puso “Sandinista” a un disco porque sonara chévere, ni hizo canciones como “White Riot” sin intención. En un artículo en homenaje a la muerte de Joe Strummer, J. Nichols (un blogger gringo) escribió:
Clash albums were infused with reggae, ska, funk and African rhythms, as well as with radical ideas about race, class and politics. Socialist, internationalist and angry, Strummer and The Clash started out by savaging British policies (especially those of a rising Tory politician named Margaret Thatcher) but they quickly found a bigger target in US foreign policy. The band’s epic, three-album 1980 release, “Sandinista!” — which was inspired by the Nicaraguan revolution of 1979 — was a fierce indictment of US policy in Latin American… Strummer took pains to emphasize that he was a musician first – more a fan of Mott the Hoople than Marx, he liked to say. Yet, Strummer argued, it was impossible to avoid the reality of economic, racial and social injustice: “The politics were on the street in front of us, man,” he said, explaining that The Clash was forged in a moment when London was the home to refugees from Chile, as well as South Africans, Namibians and Zimbabweans who had fled white racist regimes in Africa.”
Clash en acción:
Gang of four es la siguiente banda roja. Probablemete la más izquierdosa y la más consecuente. Bandas actuales como Bloc party les deben su sonido: un funk oblicuo cubierto por capas de feedback, entre estridente y rumbero. Sus letras, su música y su relación con la industria estaba estructurada alrededor del marxismo. Su nombre, por ejemplo, provenía del grupo de extremistas que sucedieron a Mao Zedong en China. No había canciones de amor en esta super banda; en cambio, cantaban letras muy pilas (“Each day seems like a natural fact / And what we think changes how we act”, o “Look at the world through your polaroid glasses/ Things’ll look a whole lot better for the working classes”) en las que molían la rutina burguesa, el capitalismo y el consumismo. Este ensayo explica perfectamente porqué no eran simples poseurs.
Su disco Entertainment! es una joya post punk. Si quieren saber más de ellos vean los piropos de estos don nadies:
“Gang of Four knew how to swing. I stole a lot from them.”- Michael Stipe (R.E.M.)
“Gang of Four is the first rock band I could truly relate to… These limies rocked my world.”- Flea (Red Hot Chili Peppers)
“Hard, angular, bold… Andy Gill’s chin is the very black hole of ’90′s music we should have all disappeared into… if we had sense… a dimple atop the body politic, a pimple on the arse of pop. A Gang of Four metal guru, a corporation of common sense, a smart bomb of text that had me ‘at home feeling like a typist.’”- Bono (U2)
Teoría crítica en acción:
Los Mekons salieron de Leeds, igual que Gang of Four. Todavía graban y hacen giras.
No eran tan explícitamente marxistas como sus coetáneos, pero fueron implacables anti Reagan y anti Tatcher. En sus discos han mezclado lo que les ha dado la gana (punk rock, country, folk, rock clásico) y la banda se ha ampliado a veces hasta ser una especie de orquesta, poniendo en práctica su colectivismo. Un ejemplo apropiado de sus letras es “Brutal”, en la que hacen una interpretación muy particular de la Guerra del opio en China, en el siglo XIX (la primera narco- guerra), todavía muy actual:
Here comes McDrug
the english for China tea
brought deficit to the economy
what could we sell back?
send in the army to deal some smack
drugs and guns and slavery
live together in perfect harmony
where the poppy grew
the soil is dead
the East India Company scum
flooding China with opium
the soil all washed away
flooding Bangladesh today
here comes McDrug
Drugs have long been the currency
of the Central Intelligence Agency
U.S.A. and D.C.
a long dull story of corruption
now a clown steps over the Berlin Wall
with a burning cross and pills to go
his perestroika dependency will
sit in your gut like a golf ball
Noiseless rocks as clear as ice
nursed at home with loving pride
crystal goblets of sherbet
heaped up, flaked up, rosewater snow
needles washed up from the sea
on a beach in Californ-i-ay
help me get me through the day
here comes McDrug
the duffer rests in a fenland graveyard
on his way to Alderman Roberts
he’s got the tinctures in his bag
to take away our daily hurts
Las tendencias políticas de Rage Against the Machine no son un secreto para nadie. Son los campeones del activismo. Fieles a sus ideas, han apoyado al EZLN (¿por qué no?), a Mumia Abu-Jamal y a Sendero luminoso (bueno, via calcomanía en la guitarra de Morello; que descache, Tom). Se reunieron para tocar en Coachella y hacer tres toques más, por razones políticas (esto es, Mr Bush Jr. Se habían demorado).
El video de “Sleep Now in the Fire”, todo un clásico anti globalización, fue dirigido por Michael Moore, y logró cerrar Wall Street a medio día durante su rodaje:
Como pueden ver, no sólo la tradicional canción protesta sirve para celebrar el primero de mayo, compañeros (yo igual sigo oyendo a Buarque y a Sosa).
La pregunta de siempre es ¿Cómo es que estos revolucionarios se untaron las manos con el vil dinero de las disqueras? Eso se explica,para muchos, gracias a lo que ellos llaman “las contradicciones del capitalismo”. Los RATM respondieron alguna vez diciendo que a Chomsky nunca le habían dicho que era un vendido por tener sus libros en Barnes and Noble. La verdad es que sin el acceso a las grandes redes de distribución, en ese entonces, no habríamos conocido su música. Para eso hoy está el odioso Myspace, entre otros medios.
¿Cuál es su propuesta para buena banda mamerta?
Este primero de mayo es perfecto para recordar las relaciones entre todo ese imaginario asociado a esta fecha y la música. Muchos artistas dentro del rock en particular y la música popular en general han tenido estrechos vínculos con la crítica al capitalismo, simpatías por los movimientos obreros, la revolución socialista, y las ideas políticas de izquierda, con diversos resultados. En unos casos la relación no pasó de ser mera propaganda y en otras llegó a ser un verdadero foco de reflexión social, política y de la creación artística Pop. El compromiso político y social ha sido la disculpa para conciertos filantrópicos muy rentables en términos de imagen y re-encauche para muchas bandas (Live Aid, Live 8, etc), hasta llegar a lugares comunes aveces inaguantables. Greenpeace no sería nada sin el apoyo de tres generaciones de artistas del rock -desde REM y U2 hasta Black Eyed Peas, pasando por innumerables oportunistas- permitiendo el surgimiento del ecologismo rentable y políticamente correcto, estilo Al Gore (e Ingrid Betancourt, sorry). Amnistía Internacional también le debe gran parte de su popularidad a esta satánica música: abra el booklet de un cd cualquiera de Peter Gabriel o U2 para probarlo. Ambos fueron parte del soundtrack para el fin del apartheid.
Aquí en latinoamérica la cosa fue diferente. Los músicos comprometidos sí supieron lo que era la censura y las consecuencias de la crítica: Mercedes Sosa y Chico Buarque en el exilio, Víctor Jara en el Estadio Nacional de Santiago… Eso sí es compromiso político peligroso, a pesar de que 30 años de repeticiones hagan su obra casi repulsiva (lo sabemos de sobra quienes hemos pasado por la U pública), algunos de sus trabajos siguen vigentes. Se han dado muy pocos casos similares en el rock anglo. Uno me llama la atención en particular: mientras U2 hizo parte de la campaña para decretar fiesta nacional el cumpleaños de Martin Luther King en E.U., a finales de los 80, durante la gira del Joshua Tree, el FBI detectó un plan para matar a Bono:
“Me habían amenazado de muerte y el FBI se tomó muy en serio una de las amenazas. Venía de un racista que se sentía ofendido por nuestro trabajo, creía que nos estábamos metiendo en los asuntos de otra gente y tomando partido a favor de los negros. Una noche me dijo el FBI: ‘Mira, es bastante serio. Dice que tiene una entrada, que va armado y que si cantas Pride (in the name of love) te disparará’. Así que dimos el concierto, con el FBI por allí y todo el mundo con los nervios a flor de piel. No sabías si podía estar en el edificio, entre las vigas, en el tejado. Durante Pride canté en la tercera estrofa lo de ‘mañana del 4 de abril, un disparo resuena en el cielo de Memphis’ y cerré los ojos. Y cuando volví a abrirlos, Adam se había puesto delante de mí”.
(nos habríamos quedado sin el Achtung Baby…)
Muchos dicen que a John Lennon (a.k.a. working class hero) lo mataron por ser peligroso para los gringos, pero basta con el incidente en el que Nixon lo intentó deportar para evidenciar las consecuencias de su ejercicio político. Los interesados pueden ver un documental al respecto, “The U.S. vs. John Lennon” de David Leaf y John Scheinfeld (espero que lo den pronto en Cinemax).
Los vínculos del rock con la formación de conciencia política darían para un par de buenos libros (¿alguien sabe de alguno?). La militancia rockera ha llevado a formar los criterios políticos y sociales de mucha gente, así sea de una manera superficial, muchas veces muy superficial; si necesitan ejemplos basta con ver las manifestaciones anti globalización desde mediados de los 90: anarcos tira piedra calzados con Nike, que parecen sacados de pósters de mtv; gente que no se pierde la transmisión en vivo de Live 8 y suspira cuando viene Geldof a Cartagena, pero no tiene conciencia de la pobreza y el hambre en su país. En otros casos el rock puede servir para abrirle los ojos a la gente para que tome sus propias decisiones, sin la necesidad de padres – madres sustitutos.
¿El rock es revolucionario? Puede serlo, pero no en el sentido mamerto clásico. El estilo de vida rockero tiene que ver muy poco con las ideas de izquierda. ¿Cómo puede creerle uno a un músico que está trabajando contra la pobreza cuando está casado con Gwyneth Paltrow o tiene un Jet privado? Que haya casos especiales es otra cosa, como puede verificar cualquiera que lea “Rastros de carmín”, de San Greil Marcus.
En todo caso se esperan candidatos a músicos comprometios de manera coherente. ¿Cuál propone?