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Debo aclarar que no me voy a referir aquí a ningún conjunto residencial arribista, ni a refritos de ciencia ficción o a usar trucos de difusión científica populista.

SY1

Sonic Youth despliega su poder frente al respetable

De la misma manera que muchas bandas sirven para mantenerse en lugares musicales y culturales muy habituales, algunas otras bandas pueden servir de entrada a territorios nuevos o poco explorados: nuevos sonidos, nuevos referentes musicales, películas y directores desconocidos, hasta nuevas geografías urbanas aparecen cuando uno decide entrar en el mundo de estas bandas. Piense en el mundo que rodea a The Smiths, y los referentes literarios que incluyen a Keats, Yeats y a Wilde; a las películas británicas estilo Kitchen Sink, y al mundo de esa clase media británica a la que retratan. Los fans de estas bandas acabamos metidos en una interesante red de referentes que ayudan a interpretar las canciones del grupo y a brincar a otras redes aledañas, las cuales su vez delinean nuestros propios gustos e intereses creativos. Esta es, palabras mas, palabras menos, la idea del bienamado Simon Reynolds en este artículo de The Guardian sobre Sonic Youth y su último disco, The Eternal. En este trabajo, cada cancion sirviría de ejemplo para explicar las múltiples influencias y tendencias detrás de su carrera, incluyendo a poetas beatniks, pintores músicos como John Fahey, iconos contraculturales alemanes de los 70, el arte de vanguardia y, cómo no, el sonido krautrock de Can y Neu!, una pareja de lujo entre sus influencias.

De hecho, luego de que los oí por primera vez en el 91 en alguna radio universitaria bogotana que transmitió retazos de su Goo, los Sonic Youth me sirvieron de entrada a un mundo que todavía disfruto, y que ya hace parte de mis propios gustos y referentes musicales. La lista comenzó con Nirvana, The Jesus and Mary Chain o My Bloody Valentine y llega ahora hasta Glenn Branca y Steve Reich, incluyendo muchas paradas intermedias. Gracias a bandas como esta puede entenderse cómo el arte y la música de vanguardia pueden servir de inspiración al rock y al pop sin tener que entrar a mundos arcanos y esotéricos diseñados por y para élites autistas. La música de Sonic Youth igual puede pensarse, leerse, brincarse o servir de atmósfera noise agobiante o iluminadora. Y lo mejor es que luego de casi 30 años de carrera su creatividad y agudeza musical siguen siendo tan versátiles como en sus mejores épocas. The Eternal tiene por igual dulces ganchos pop como los de “Antenna” o recreaciones de los experimentos alucinógenos del Krautrock de Can en la coda de “Anti-Orgasm”. Ambos tipos de recursos funcionan muy bien en el disco, pero en concierto son sencillamente impresionantes.

The Feelies

The Feelies, o la historia viva en tiempos de revival

Siguiendo con la línea de señalar referentes y fuentes de inspiración, Sonic Youth se presentó de nuevo con The Feelies, esta vez en un viejo teatro del downtown de Boston, el Wilbur Theatre. Era imposible pedir un sitio mejor para ver a ambas bandas. The Feelies, de vuelta a los escenarios desde el año pasado,  son los autores de una joya del 80, el Crazy Rhythms, y están entre la lista de influencias principales del sonido del viejo REM y de la estética ñoña de Weezer. En el disco son una especie de versión minimalizada de la Velvet Underground, pero en su nueva encarnación en vivo transmiten mucho más. Gracias al recurso de la doble percusión, el juego de guitarras disonantes y melódicas de Glenn Mercer y Bill Million suena mucho más rockero, sin perder su trabajada aura pop. Al final, fue bonito ver a los miembros de la banda ayudar a desmontar su equipo, como si fueran un grupo de principiantes. Nada de humos subidos para un hito resucitado de la historia del indie rock.

El concierto de los Sonic Youth se centró abiertamente en el nuevo disco, con esporádicos saltos a algunos de los albums clásicos del grupo, sin tocar, eso sí, ninguno de sus “exitos” de los 90 -nada de “Kool Thing” o “Bull in the Heather”-  o sus calmadas joyas ambientales de los naughties -me habría gustado oir algo del Sonic Nurse o el Murray Street, ambos mucho más personales. Lo mejor es que las canciones del último disco se defendían muy bien frente a la mayoría de los clásicos, que encajaban muy bien en el repertorio de novedades: fue un concierto de buenas canciones, no una muestra de experimentación sonora.  Aunque Antenna, Sacred Trickster y Anti-Orgasm lucieron bien frente a Tom Violence, Shadow of a Doubt y The Sprawl, ver y sentir en vivo ‘Cross the Breeze y Death Valley ’69 fue arrollador. Estas canciones sirvieron de muestra del poderoso pasado de la banda, sin lugar a dudas. Una verdadera lección de qué es el buen punk rock.

Luego de tantos años, la dinámica en vivo de la banda dejaba ver cinco músicos muy compenetrados, dejando atrás el manoseado y mesiánico concepto del frontman a quien los otros músicos siguen borreguilmente, como parece ser el modelo U2 según algunos (como si los modelos empresariales caudillistas sirvieran en la música…). Aquí había cuatro frontmen y un bajista que parecía invitado a una fiesta, Mark Ibold, quién se paseaba  con una actitud muy chévere hacia el público, pero sin perder en precisión y comunicación con la impresionante batería de Steve Shelley. Debe ser incluso mejor con su banda original, unos tales Pavement, con quienes va a volver a tocar el próximo año. Respecto a las guitarras, la forma como Lee Ranaldo y Thurston Moore intercalan distorsión, agilidad y creatividad ya es mítica, pero comprobarla en vivo no deja de ser sorprendente. Kim Gordon, por su parte, sigue siendo la punkette más glamorosa de todas, derrochando sensualidad, fuerza o suavidad cuando lo desea, sin necesidad de exageraciones. Es que después de los 50 los músicos deben saber cómo modular sus cualidades, y los equilibrios surgen sin esfuerzo. Tal vez sea esa la razón por  la que no hubo experimentos ni excesos en su presentación, sin perder por eso su agudeza retro-vanguardista.

Aquí les dejo un registro de “The Sprawl” desde una perspectiva un poco lejana, pero no por ello menos intensa, grabada por una adorable fan (si quieren close ups, aquí van a ver montones) :

Con noches como esta, los regalos de cumpleaños tardíos siempre valen la pena.