
England's Dreaming, de J. Savage, probablemente la mejor biografía de los Pistols, incluyendo su historia de McLaren.
La historia más trillada alrededor de los Sex Pistols cuenta que eran una banda sin ningún talento y que su manager les explotó miserablemente. En esta telenovela, los Sex Pistols no fueron nada más que títeres de este ser maligno llamado Malcolm McLaren, quien sólo quería dinero a costillas de unos Bakstreet Boys ruidosos.

Otra amable rueda de prensa de los Sex Pistols, hacia 1977, mientras firman contrato con A&M luego de ser botados de EMI
Todo ese cuento apesta a melómano de tienda de barrio.
Los Sex Pistols fueron un estallido de furia, pasión y verdadero espíritu rock, envuelto en un falso empaque de amateurs ineptos. Probablemente el único inepto incorregible de la banda era Sid Vicious, como prueba lo que hicieron todos los miembros después de la fugaz historia de la banda y en especial PIL, el otro revolucionario grupo de John Lydon con Jah Wobble.
La historia negra del explotador McLaren merece muchas aclaraciones. McLaren trajo algunos elementos peligrosos al punk que con el tiempo serian cruciales, pero desde fuentes que podríamos llamar anómalas: primero desde el mundo del diseño y la moda gracias a su esposa por ese entonces, Vivienne Westwood, y segundo desde la academia. McLaren absorbió interesantes ideas a su paso por diferentes Arts Colleges británicos, especialmente el Croydon College, donde se originó el crucial vinculo entre el Situacionismo y el movimiento punk. Fue allí también donde McLaren tuvo su breve primavera radical, durante las protestas locales de junio de 1968 junto a otro cerebro cómplice del punk británico, Jamie Reid, el autor de éste ícono

God Save the Queen
Si bien McLaren no fue precisamente un ángel a la hora de manejar a los Sex Pistols, su papel protagónico no sólo se dió en los negocios. La imagen y la actitud de los Sex Pistols fue el resultado de un balance entre sus ideas y las de McLaren, un maestro para diseñar escándalos. El punk le debe mucho en ese aspecto también. No olvidemos que McLaren había estado ya a cargo de los New York Dolls, a quienes había sugerido tocar con una bandera roja comunista de fondo con el honorable propósito de levantar ampolla entre los espectadores, quienes de por sí ya deberían estar fastidiados con la pinta de travestis lumpen de los Dolls. Cualquiera que sepa lo que significa la palabra ‘comunista’ para el norteamericano promedio puede imaginarse los resultados. Era apenas 1974.

El 'maoísta' Red Patent Leather de los Dolls
En su etapa post Pistols, McLaren sería el manager de otra banda menos importante como Bow Wow Wow, con quienes diseñó nuevos escándalos publicitarios. Sus proyectos siguientes incluyeron al menos un notable disco como solista -Duck Rock, una ventana hacia el futuro-, participaciones en realities y películas en las que intervino como coproductor. Nada tan intenso como sus días a cargo de los Pistols.
¿Su legado? Sólo un ejemplo. Piensen en Lady Gaga, una de las bisnietas de todo este maridaje incestuoso entre vanguardia artística, política y propaganda que McLaren ayudó a forjar.