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Javiera Mena en vivo, 2011
Es preocupante que la gente se queje todavía porque no hay bandas que canten en español como las de antes. Parece que necesitan una autorización por parte de otra campaña publicitaria de las grandes disqueras (‘llegó el rock en español’, ‘oye el rock en tu idioma’) para poder llegar a disfrutar algo que no sea Soda Stereo o Caifanes. En esta época en que la música está más a la mano que nunca ese conservadurismo bisoño raya con lo miserable. Llevamos casi veinte años de excelentes discos hispanoamericanos después de la era de las megabandas, pero el oyente promedio quiere refugiarse en los clásicos porque las emisoras comerciales no ofrecen lo nuevo, y si lo filtran esta gente lo considera malo porque ‘se puede bailar’ o ‘es muy tropical’. Para los que quieren pasar por suspicaces las bandas latinoamericanas siempre copian o son ‘derivativas’ (no sé si eso exista siquiera en español). En cambio las bandas del norte sí pueden copiar a los africanos, a su pasado, a su tradición, o a sí mismos sin problema. En fin. Dejemos atrás a esta parte del gran público y su miopía y pasemos a lo que vinimos.
En 2011 salieron discos muy buenos en las diferentes escenas en diferentes géneros y tipos, no sólo en rock o pop radiable. Hay de todo para todos: Psicodelia, mezclas de rock y folk, propuestas cercanas a lo acústico y al pop electrónico; hubo rock de garaje, hip hop, pop intimista, post-rock, variaciones locales del indie rock, folktrónica y mucho más. El eterno regreso de lo mismo que campea en en el rock anglo al menos no es tan recurrente en nuestras tierras. Por otro lado, de las tendencias interesantes del 2011 está una que lleva manteniéndose desde el 2010 e incluso antes: la confirmación de la importancia de la escena indie-pop chilena.
Los blogs especializados han fijado su atención en el sonido chileno y con justa razón (En mi lista también van a salir montones, comenzando por Astro, Adrianigual, Fernando Milagros…). La música que se está haciendo en tierras australes tiene una factura muy bien lograda. Sin embargo los suspicaces nos preguntamos si no estarán pasando cosas igual de interesantes en otras escenas. Si bien el estilo o los sonidos no tienen por qué ser exclusivamente de un país (como bien me lo recordaron acá) está claro que las bandas chilenas han recibido más atención que las de otras escenas.
De la escena colombiana, por ejemplo, sólo se oyen mencionar afuera a Pernett, Frente Cumbiero, Bomba Estéreo y a la excelente Lido Pimienta. Y ya. ¿A qué se debe esto? ¿Se deberá a malas estrategias de difusión por parte de los músicos? Lo dudo. Muchos de ellos han tocado en festivales internacionales (Coachella, SXSW, entre otros). Sin embargo, todavía no aparecen en el mapa del rock latinoamericano (Sólo Frente Cumbiero sale en las listas de lo mejor de 2011, por ejemplo). Tampoco se debe a que sean malas bandas por el sólo hecho de recurrir a sonidos caribeños, no. Entre otros factores positivos, Los músicos locales ya han tenido la oportunidad de ver en vivo a lo mejor del rock contemporáneo en sus narices y han podido dialogar con esa música (eso ayuda a dejar de pensar en Queen o Eric Clapton y otros manoseados lugares comunes, empobrecidos y anquilosados). Mi hipótesis para explicar la falta de presencia de bandas colombianas en los blogs y la prensa especializada del continente es otra muy diferente: en el país no hay periodismo musical serio que se tome el trabajo de seguir y explicar a las diferentes escenas y a sus artistas. Los blogeros y periodistas colombianos están más interesados la agenda de eventos, si una banda toca como John Dowland o en las listas de ventas o lo mejor del rock anglo, pero rara vez se toman en serio a las bandas locales. Si no lo hacen ellos ¿por qué habrían de hacerlos otros en el exterior?
En los últimos años han surgido muchísimas bandas y solistas que merecen compartir marquesina con lo mejor del continente. ¿Qué hay que hacer para que tengan la difusión que les corresponde?
En la próxima vienen las listas con más discusión sobre esto. Muy pronto
Hablo de parte de mi site que lleva casi tres años cubriendo la escena nacional y continental. Son muchos los factores que hacen que la escena colombiana esté quedada con relación a la Chilena, por ejemplo. Lo que dices de los medios y su constante bombardeo de eventos me parece verídico, crean un buzz sin pies, me venden un toque pero no me dicen de quien es. Cuando Bomba y Systema salieron habían muy pocas bandas haciendo lo mismo a nivel nacional pero ellos llevaron la batuta, ahora hay muchos que los odian por sobre-expuestos. Hay cierto odio, no creo que tenga otra forma de describirlo, hacia lo local. Se prefiere el producto externo bruto antes de reconocer que acá también se hacen coas buenas, muchas veces es falta de información, exposición o que las bandas en si se preocupan muy poco por la forma como se difunde su música, o bien, la forma como se concibe. En 2010 y 2011 no ha habido un disco colombiano que destaque en listas extranjeras, y yo no me atrevería a hacer una lista nacional porque en si no considero que haya mucho que rescatar. Bandas cómo V for volume apostaron por una internacionalización y así hay muchas en Bogotá mientras que en el resto del país la cosa vira por otros lares. En la costa se tiende a seguir siendo costeño, en Medellin se vive una vena explorativa interesante a la cual le hace falta bulla, igual el plasticismo impregna algunas propuestas, y es raro oír hablar de otros territorios en el país que estén haciendo música comprometida, que es el caso chileno. No basta proponer algo, un sonido nuevo, letras que identifiquen a lo nacional, en chile no se han inventado nada, ni el electro pop, ni el folk, ni el electro friki, pero al menos son lo suficientemente entregados para salir con buenos productos. Tal vez su buzz sea mayor en el extranjero que en su país, pero el producto tiene un sello identificable, una marca de país que no es forzada, cómo digamos, Colombia es pasión!
En mi opinión las bandas colombianas tienden a ser un poco o muy intuitivas, no concienzudos, y en muchos casos nos venden un disco que alejado del beneficio emocional propio, no despierta la necesidad del oyente de inmiscuirse en el, en su totalidad. Los discos son para disfrutarlos enteros y los hits para ser hits! En Colombia siguen los hits tipo Choc Quib Town el cuál no es sorpresa para nadie, pero más allá de eso, el criticismo nos lleva a replantear su propuesta y pensar cuan importantes en sí logran ser, es que para que una banda pueda triunfar ahora debe sonar como ellos? o en el caso contrario proponer algo completamente nuevo.
Las bandas o proyectos solistas de habitación son una buena opción y ya conozco algunos, los emigrantes cómo Lucrecia Dalt y Julian Mayorga trabajan no para crear una marca del país en el extranjero sino para la música que hacen. A cada uno le toma su tiempo producir su música, pero ellos no van a llenar conciertos en los carnavales de Barranquilla ni en la feria de Cali, mucho menos en “rock al parque” ufff son muchas cosas y la discusión sigue abierta…
En el mundo Colombia es considerada como potencia musical pero no hemos sabido sacar provecho del asunto, tal vez por las particularidades del país tenemos muchos ritmos, que no es lo mismo, y por esa razón intentamos convencernos que nuestra identidad musical es la caribeña, debido a que nos confundimos creyendo que hacer bailar es sinónimo de éxito.
Opino que en Colombia se hace buen pop como el de Pernett y demás agrupaciones de ese mismo estilo, sin embargo en el rock, a pesar de tener excelentes instrumentistas y técnicos, no hemos llegado a mover las emociones locales ni internacionales. Tanto Chile como Argentina han sabido digerir sus influencias rockeras y sus resultados se han dejado ver hace tiempo, no tan solo el último lustro.
En Colombia nos dejamos llevar por las tendencias en lugar de generarlas, y eso ocurre en buena medida porque el artista quiere conquistar a un público que está desinformado, la idiosincrasia indica que la música es para bailar, no para reflejar, pensar o incluso criticar (labor encomendada al rock y luego al hip hop) por eso no hay mucho rock nacional en la feria de Cali. Superlitio es un buen ejemplo de eso, tiene cierta relevancia (merecida) local, pero no ha logrado entrar en el mercado internacional (por lo menos de momento) porque el código no incluye estrellas de rock colombiano en el firmamento mundial, que considera que los colombianos hacen vallenato, a pesar de todo consumimos música de los fabulosos cádillacs ¿?
El tema es largo y de tiempo, y aunque el rock es un mutante conviene diferenciarlo del pop, como la mayoría de las bandas chilenas que se mencionan en el artículo.
Un problema que encuentro en la escena local es ver como las bandas intentan seguir ciertos estereotipos de grupos internacionales pero adaptándolas (sólo geográficamente, no musical o conceptualmente) al contexto local. De esa forma tenemos a nuestro alrededor la versión Colombiana de MGMT, la versión Colombiana de The Strokes, y así sucesivamente. Es extraño, no sólo porque muchos grupos no se preocupan por encontrar una identidad ya no colombiana sino propia, sino porque no comprenden tampoco lo insípido que eso resulta por fuera no sólo de las fronteras del país sino de su propia clase social.
Muchos aquí dicen que es difícil competir contra el tropicalismo y contra la imágen folclórica y tropical que tiene Colombia por fuera. Yo digo que no se trata de competir contra eso sino de seguir los pasos de algunas de esas bandas: hay que busca, genuinamente, otro tipo de identidad distinta al estereotipo del pop y rock. No tiene que seguir la misma idea de hacer bailar a la gente o usar trajes típicos pero si de una exploración musical que se preocupe por la innovación y también de una estrategia de difusión honesta. Talvez soy muy idealista…
Yo creo que en colombia hay un interés desmedido por el trend. Creo que eso es nocivo porque distrae muchísimo a la gente de otras cualidades -a mi parecer- más bonitas y bondadosas de la música.
Yo intuyo que lo que hace falta es que se produzcan más discos sin pensar en las listas, ni en lo buenos o malos que somos, ni en cómo suena colombia, ni en si el sonido que logramos es o no digno de figurar en pichforq. Creo que entre menos nos preocupemos; más producción, más reconocimiento de lo hacemos (y somos) nosotros mismos, más identidad y más cercanía a la realidad actual del país.
Desde ahí, van a empezar a fortalecerse los otros rubros: más roadies, más managers, más sellos, más críticos, más blogs, más crítica, más público, más conciertos, más músicos, más discos y más música.