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animales blancos, Astro, bam bam, espacio exterior, Heyne, spinetta
Gracias a las máquinas del tiempo este post llega a la hora debida. Aquí está el resumen de lo mejor de la música mal llamada rock en 2011, esta vez en los sitios donde la gente canta en español. No espere adoraciones a la música del pasado ni actos de circo haciendo malabares con instrumentos. Estos son los escogidos:
Julián Mayorga - Manual para moverse libremente bajo la lluvia

Andrés Gualdrón y los Animales blancos

Esto es lo que pasa cuando se abandona el rockismo de tienda de barrio y sus manías inmovilizadoras. Estos dos músicos hacen lo que podríamos llamar folctrónica, pero alimentada por decenas de recursos: poesía surrealista, hip hop, música serial, Spinetta, Bon Iver, Philip Glass. Este par de grandes discos hermanos (Gualdrón colabora en el disco de Mayorga y viceversa, y ya habían tocado juntos en Bicicleta) son el resultado de visitar caminos diferentes a los que suelen repetir una y otra vez las bandas promedio de las escenas colombianas, ese rock manoseado y flojo que parece sacado de copias de otras copias de las bandas de moda en algún otro sitio hace dos años, o hace treinta. Este par de maravillosos discos son posibles cuando la gente hace lo que se le da la gana, después de oír muchísima música interesante y de convertir su música en algo muy personal y a la vez próximo a muchas personas. Oiga estos discos siquiere entender una buena parte de la nueva mente urbana colombiana.
Bam Bam – Futura Vía

Un clásico y un referente obligado de nuestro tiempo para el futuro y para las civilizaciones del espacio exterior. Monterrey es sinónimo de música arriesgada y de buena factura desde los 90. Siguiendo esa línea, estos herederos indirectos de la avanzada regia hacen rock psicodélico en una línea muy propia que resalta fácilmente frente a otros proyectos contemporáneos. Bajo la producción de Martin Thulin (productor de Jessy Bulbo, entre otros) la banda logra un rock cósmico sin excesos, evocando tanto al primer Pink Floyd y al Jodorowsky de twitter como a Carl Sagan.
Christina Rosenvige – La joven dolores

Siguiendo la línea de Tu labio superior, en esta especie de disco conceptual alrededor de relatos mitológicos (Eco, Narciso), la experimentada chanteuse muestra cómo emplear diferentes recursos de su madurez musical sin necesidad de llegar a exageraciones. Ganchos pop entre lenguaje rock, distorsión dosificada, voz entre sensual y de narradora. Su compadre Steve Shelley en la batería ayuda a delinear ritmos precisos, teutónicos, en este discazo trans-atlántico: junto a Charlie Bautista y a la violonchelista Aurora Aroca, Georgia Hubley de Yo La Tengo hace armonías en ‘Canción del eco’, la guitarra está a cargo de Chris Brokaw de Codeine, y el bajo lo pone Jeremy Wilms luego de trabajar en el musical de Brodway de Fela Kuti. Una pequeña obra maestra.
Algodón Egipcio – La Lucha Constante

De Caracas llega el sonido atmosférico, muy 4AD, de Ezequiel “Cheky” Bertho, miembro también de uno de los pilares del nuevo indie venezolano, Jóvenes y Sexys. Para su primer LP como Algodón Egipcio Bertho hace un dreampop que por momentos evoca el trabajo de Silvania y la electrónica retro de Neon Indian, pero en un tono muy personal.
Astro – Astro

Este es el disco que ya contenía esa gran canción que lo precedió, Maestro Distorsión, con todavía menos lógica en las letras y una realidad aun más dislocada.Trips con conejos, trips en el caribe con calypso de fondo, trips en el bosque con ciervos, con Vishnú, con Colombo. Sus ganchos y sus estribillos te agarran cada vez más, implacables. Esta es una obra maestra de la nueva psicodelia de filiación pop, de esos albums que se hacen más y más grandes cada vez que lo oyes a pesar de la confusión inicial.
Los Mundos – Los Mundos

Los noventas están de vuelta, esta vez en la forma del shoegaze modelo 91-93, gracias a este ensamblaje grabado a distancia por miembros de dos bandas del circuito independiente mexicano (Luis Ángel Martínez de Piyama Party, Alejandro “Chivo” Elizondo de En Ventura). Los mundos retoman el sonido de Yuck, My Bloody Valentine, Jesus and Mary Chain, Los Planetas, algo del low-fi de Pavement y lo reorganizan en elaboradas píldoras de distorsión armónica listas para poner a todo volumen.
Fernando Milagros – San Sebastián

Este disco de rock-folk me recuerda los mejores momentos (que muchos no oyeron) del último disco de Cerati: rock orgánico, telúrico, conectado con la tradición al tiempo que con las corrientes contemporáneas. Este balance se ve claramente en Carnaval, un dúo con Christina Rosenvige que evoca al tiempo sonidos andinos, del neofolk psicodélico anglo (piense en Fleet Foxes) y del pop de cámara transatlántico. Canciones como Piedra angular funcionan igual de bien en la intimidad de la alcoba o en un estadio. El productor Cristian Heyne logra de nuevo aquí un gran disco.
El Columpio Asesino – Diamantes

En su cuarto disco, ahora en la grandiosa Mashroom Pillow (la disquera de los rumberos Delorean y de los preferidos de esta casa, Triángulo de amor bizarro) los hermanos Arizaleta & Co encapsulan su capacidad de transformación y su dinamismo. Buen ejemplo de esto es Perlas, la introducción del disco, y Toro, un sencillo de muchos kilates. La banda de Navarra deja aquí que los ecos de Suicide resuenen en dosis apropiadas, mezclados con krautrock, atmósferas sintéticas, shoegaze y noise. Los covers de John Cale y los We are Standard dejan ver cómo la banda toma diferentes influencias y las adapta a su sonido a su antojo.
Alex Anwandter – Rebeldes

Aquí está la banda sonora para rumbear el viernes y suspirar después el resto de la semana. El ex- Teleradio Donoso canaliza la nostalgia dance de los 80 en un disco repleto de excelentes ganchos electropop, luego de las exploraciones de su proyecto anterior, Odisea. Hay una melancolía rumbera que lo vincula a veces con lo mejor de los Pet Shop Boys, en otras nos recuerda al patetismo poético de Morrisey – “Si tu avión se cae /aunque me disparen / te quiero” en Fin de semana en el cielo o “Si este pueblo no tiene salida, no quiero estar sin ti /si esto es el resto de la vida” en Rebeldes. Otro acierto a la lista de Christian Heyne.
Dávila 666 – Tan Bajo

El sabor del punk rock de garage hecho en Puerto Rico no pasa por la bomba o la salsa, pasa por la gasolina, el alcohol, las pastillas, los Stooges, los primeros Ramones. Dávila 666 son mucho más que Menudo en perico y anfetas o la versión en español de los Black Lips, pero su música puede entenderse por ahí. Los Dávila hacen punk rock para pasarla del putas entre el lumpen, real o ficticio, como puede demostrarlo cualquiera que oiga Esa nena nunca regresó.
La vida boheme – Nuestra

Al otro lado del espectro punk-rock caribe está La vida boheme, una banda llena de adaptaciones de los tics de The Clash: letras elaboradas que pueden ser himnos militantes oblicuos, coros para gritar en marchas o estadios, ropas con pintura derramada a lo Pollock, percusión latina intercalada en estructuras rockeras. Para bailar y cantar la dura vida de nuestras urbes.






