Criticar es terriblemente malo. Es mejor asentir ante todo, no armar problema. Este tipo de aproximación a la ideología borreguil, tan popular entre las masas dóciles, es una de las características de los regímenes totalitaristas. Desde proyectos religiosos como el Peoples Temple de Jim Jones hasta Hitler y la URSS, el que critica es un gusano innecesario. H. Arendt y G. Orwell escribieron excelentes libros al respecto. 1984 es, en particular, una excelente recreación literaria de lo que pasa cuando el totalitarismo aniquila la creatividad y la crítica. Ahora que Muse tiene un nuevo disco inspirado en parte en 1984 tenemos la disculpa perfecta para revisar un par de ejemplos de música inspirada en esta novela.
Comencemos con David Bowie y la segunda mitad de su Diamond Dogs, donde está 1984, un precursor de su sonido Filadelfia. No creo que el disco sea muy político. El totalitarismo estilo gran hermano es sólo un referente global para la transición que hace Bowie del glam al soul plástico:
Rick Wakeman siguió haciendo terribles discos de rock sinfónico después de 1977. Eso incluye su 1984 , de 1981. Julia’s Song, con letras de Tim Rice, aguanta para nuestros oidos pop no sinfónicos. A lo mejor habría sido un buen musical:
Los Eurythmics hicieron la banda sonora de la película de Michael Radford, muy buena por cierto, basada en la novela. De ahí sacaron este single, “Sexcrime”. El toque synthpop ochentero:
Radiohead moldeó su Hail to the Thief como un album político en contra de la dupla Blair – Bush, ya tan pasada de moda. En 2+2=5 aparece una interesante referencia al doblepensar orwelliano. No importa asumir como normales algunas contradicciones patentes, especialmente si le sirven al régimen:
Rage Against the Machine no podía faltar en la lista anti-totalitaria. En The battle of Los Angeles hacen varias referencias al universio orwelliano, especialmente en Testify (“Who Controls the Past Now, Controls the Future, Who controls the Present Now, Controls the Past):
Los últimos discos de NIN no son precisamente lo mejor de su repertorio. En Year Zero Reznor hace un disco conceptual alrededor de una distopía orwelliana ubicada en 2022, intentando salir de las fórmulas anteriores. Survivalism fue uno de sus singles, con video estilo wachiman totalitario:
Muse, tan peligrosamente cercano a Radiohead y al rock sinfónico, ya había tenido coqueteos orwellianos con “Citizen Erased” de Origin of Symmetry. Es precisamente lo que le pasa a quienes critican en el totalitarismo Big Brother. Los evaporan, no queda nada de ellos.Aquí está la versión en vivo de Glasto 2004:
Para terminar, su nuevo album, The Resistance está plagado de letras orwellianas, entre otras cosas, incluyendo más guiños musicales a Radiohead y nuevas referencias a Queen y al rock sinfónico setentero. United States of Eurasia apunta directamente a la geopolítica de 1984:
También es hora de decir que el libro ya está un poco trillado, por bueno que sea. El gran hermano ya ha mutado en realities y la internet, superando lo proyectado por Orwell.
Al parecer sigue la buena racha de conciertos en mi amada Bogotá: Depeche Mode dará allá un concierto seguramente memorable en octubre de este año. Las buenas bandas latinoamericanas, nuevas y viejas, nos han visitado con cierta frecuencia, en parte gracias a ese regalo de los dioses que es Rock al parque. Respecto a las bandas Anglo de impacto global la cosa era muy diferente, a pesar de un par de milagros muy ocasionales, como la visita de los White Stripes en 2005. Sin embargo, desde el 2007, la lista se ha nutrido de bandas tan buenas y relevantes para la música popular actual como Bjork, REM, Mars Volta, Muse, Placebo, Block Party y Black Rebel Motorcycle Club; por otro lado, también tocaron dinosaurios delux como Duran Duran, Roger Waters, Kiss o Iron Maiden, estos últimos para deleite de audiencias un poco estrechas y musicalmente intolerantes, como es el caso de los insufribles metaleros. Digo dinosaurios delux porque esta gente hace años que dejó de hacer algo relevante, pero en su tope creativo -hace más de 20 años- llegaron a ser muy influyentes y relativamente innovadores. También vinieron en el mismo periodo shows al parecer muy divertidos pero completamente irrelevantes para las tendencias presentes y futuras del rock o el pop: Maroon Five y Gwen Stefani están ahí. Probablemente DM se encuentra ahora entre esas tres categorías.
A pesar de que mejoramos en la calidad de los visitantes, todavía estamos muy lejos de la actividad constante y plural que se da en ciudades como México DF, Santiago o Buenos Aires. En general, la movida en esos focos de recepción y creación cultural tradicionalmente opaca nuestros logros con facilidad. Eso se evidencia también en la forma como la prensa musical se refiere a esos artistas, la precisión y seriedad de sus reportajes y críticas. No hay toderos cubriendo todos los géneros de música popular, y se entiende que ese venerable principio de la división del trabajo también rinde frutos en estos espacios: una cosa es saber de rock contemporáneo, otra saber de las bandas Bilboard o de géneros diferentes, o de historia del rock. Apostarle a que un periodista se ocupe al tiempo de todo tipo de música y esperar buenos resultados es casi risible.
La cuestión es que Depeche Mode es una de mis bandas más queridas. Fue uno de los primeros grupos que oí con atención, tratando de entender el sentido de sus letras y sus influencias. Por otro lado, Depeche Mode es uno de los casos más interesantes de recepción de tendencias o estéticas en nuestro entorno. Recuerdo que durante mis lejanos tiempos en el bachillerato, todos los snobs oían o decían oír a la banda hasta antes del Violator. Aunque todos eran de clase media alta, conservadores, homofóbicos y cerrados, estaban felices de oír a una banda que usaba metáforas al tiempo sadomasoquistas y religiosas en sus letras, llegó a coquetear con cierta posición izquierdista en el Construction time again y tuvo tuvo una estética deliberadamente glam durante diferentes etapas de su carrera. ¿Sabían estos tipos cómo eran los DM en realidad? Lo dudo.
Por ese entonces, DM junto a The Cure y el U2 era lo que debían oír quienes quisieran ser trendy en nuestra ciudad. Los gustos musicales y la música en sí misma se difundían de una manera muy diferente. A finales de los ochenta, como lo señaló ya el señor Mostaza, la influencia de los excelentes vendedores de discos de la 19 era más fuerte que Mtv o las emisoras de radio – esa época que murió físicamente con Saúl, aunque estaba acabada hacía mucho tiempo-. La recepción del mensaje completo de la banda era mucho más difícil y en últimas nos llegaba un código muy difícil de entender: letras y música muy lejos de su contexto original. Depeche mode llegó, entonces, con una mezcla de los rótulos que le habían puesto en las emisoras de College Radio gringas y su “aura” real, esa mezcla de elementos góticos, techno y rock que todavía conserva, y el ruido que se creaba aquí, esa falsa aura de sofisticación vacía -a la Rick Astley- que difícilmente podría aplicárseles. En todo caso, al momento de comparar la calidad de DM con otras bandas de esa época sus propuestas se quedan cortas.
En sus 30 años de existencia difícilmente podría decirse que alguna vez fue una de las mejores de la historia. ¿Cómo sostener una afirmación como esta? Decir eso no hace al concierto más importante. DM es muy relevante, claro, pero eso es muy diferente a ser una de las mejores bandas de la historia. Sus primeros trabajos sentaron las bases de lo que sería el synthpop, pero cuando ya habían aparecido hacía poco otros pioneros. Su primera etapa con Vince Clark a la cabeza, el futuro líder de Yaz y Erasure, es una cátedra sobre cómo usar los sintetizadores para hacer un buen pop. La unión de sonidos futuristas y ritmos bailables no era muy extraña para la época -Giorgio Moroder hacía rato estaba produciéndolos-, pero en este caso eran más contundentes:
La llegada de Alan Wilder -1982- traería complejidad y nuevas influencias, incluyendo la música industrial, en una época en la que esos sonidos estaban muuy lejos del mainstream, vinculándose luego con sonidos y posturas más rockeras en los 90. En ese proceso le abrieron el camino a muchas bandas y mantuvieron una calidad notable -para la prueba recomiendo oir con calma su Black Celebration, el despegue de su postura más oscura y decadente- pero nunca llegaron al tope al que sí lograron llegar y mantenerse otros grupos. Sin necesidad de llegar a los extremos de quienes consideran al formato guitarra-bajo-batería como el único valioso en el rock, es claro que Depeche Mode no le llega ni a los talones al REM del 83 – 88, o al U2 de 80-87, al Sonic Youth 87 – 92 o al Radiohead 95-2001. Comparado con otras bandas de su género, Depeche Mode nunca logró un disco como Dare de Human League, por ejemplo, y New Order los rebasa en influencia, calidad y creatividad sin dificultades, al igual que los Pet Shop Boys, abiertamente orientados al electropop bailable con letras inteligentes.
No me queda más que ir a verlos, sabiendo que no se trata de nada más que otra oportunidad para lidiar con la nostalgia.
Para el caso del primero de mayo rockero tenemos 5 bandas o artistas que podría denominar maravillosamente mamertos: Fela Kuti, The Clash, Gang of Four, Mekons y Rage Against the Machine. Todos ellos hicieron buena música, sin caer en papelones propaganda.
Para empezar está Fela Kuti, el padrino del afrobeat. Su estilo influenció a los Talking Heads, a Joe Arroyo y a la champeta por igual. Este Bob Marley africano abogó por la libertad de expresión, los derechos humanos y la justicia social en África mucho antes de que estuviera de moda. En 1974 la junta militar de turno en Nigeria allanó su comuna – finca – estudio, llamada Kalakuta Republic, en busca de indicios para encarcelarlo por posesión de drogas. La única prueba, un joint, estaba en manos del músico, y se lo tragó. Las autoridades esperaron a examinar sus heces fecales para inculparlo, pero no apareció la evidencia. Su disco “Expensive Shit” fue la respuesta al incidente.
Las cosas no siempre fueron hilarantes para Kuti. Ante la popularidad del músico y sus continuas críticas al régimen, el ejército nigeriano atacó Kalakuta de nuevo en 1977, esta vez con mil soldados, hiriendo de muerte a su madre (una especie de prócer del feminismo Nigeriano, con más de 80 años) y destruyendo su propiedad. No sería la primera vez que le ocurriría algo parecido, pero con todo y eso su música nunca dejó su tono rumbero.
Sobre su show en Lagos, Paul Mc Cartney dijo: “The best band I’ve ever seen live…When Fela and his band eventually began to play, after a long, crazy build-up, I just couldn’t stop weeping with joy. It was a very moving experience”.
Fela Kuti moriría en 1997 a causa de las complicaciones causadas por el SIDA, luego de grabar 77 albums. Su baterista, Tony Allen, toca ahora con “The Good, the Bad and the Queen”, la nueva banda de Damon Albarn.
Respecto a The Clash no voy a escribir nada nuevo. Solamente voy a recordar su postura política de izquierda, en medio del nihilismo punk. Este grupo no le puso “Sandinista” a un disco porque sonara chévere, ni hizo canciones como “White Riot” sin intención. En un artículo en homenaje a la muerte de Joe Strummer, J. Nichols (un blogger gringo) escribió:
Clash albums were infused with reggae, ska, funk and African rhythms, as well as with radical ideas about race, class and politics. Socialist, internationalist and angry, Strummer and The Clash started out by savaging British policies (especially those of a rising Tory politician named Margaret Thatcher) but they quickly found a bigger target in US foreign policy. The band’s epic, three-album 1980 release, “Sandinista!” — which was inspired by the Nicaraguan revolution of 1979 — was a fierce indictment of US policy in Latin American… Strummer took pains to emphasize that he was a musician first – more a fan of Mott the Hoople than Marx, he liked to say. Yet, Strummer argued, it was impossible to avoid the reality of economic, racial and social injustice: “The politics were on the street in front of us, man,” he said, explaining that The Clash was forged in a moment when London was the home to refugees from Chile, as well as South Africans, Namibians and Zimbabweans who had fled white racist regimes in Africa.”
Clash en acción:
Gang of four es la siguiente banda roja. Probablemete la más izquierdosa y la más consecuente. Bandas actuales como Bloc party les deben su sonido: un funk oblicuo cubierto por capas de feedback, entre estridente y rumbero. Sus letras, su música y su relación con la industria estaba estructurada alrededor del marxismo. Su nombre, por ejemplo, provenía del grupo de extremistas que sucedieron a Mao Zedong en China. No había canciones de amor en esta super banda; en cambio, cantaban letras muy pilas (“Each day seems like a natural fact / And what we think changes how we act”, o “Look at the world through your polaroid glasses/ Things’ll look a whole lot better for the working classes”) en las que molían la rutina burguesa, el capitalismo y el consumismo. Este ensayo explica perfectamente porqué no eran simples poseurs.
Su disco Entertainment! es una joya post punk. Si quieren saber más de ellos vean los piropos de estos don nadies:
“Gang of Four knew how to swing. I stole a lot from them.”- Michael Stipe (R.E.M.)
“Gang of Four is the first rock band I could truly relate to… These limies rocked my world.”- Flea (Red Hot Chili Peppers)
“Hard, angular, bold… Andy Gill’s chin is the very black hole of ’90′s music we should have all disappeared into… if we had sense… a dimple atop the body politic, a pimple on the arse of pop. A Gang of Four metal guru, a corporation of common sense, a smart bomb of text that had me ‘at home feeling like a typist.’”- Bono (U2)
Teoría crítica en acción:
Los Mekons salieron de Leeds, igual que Gang of Four. Todavía graban y hacen giras.
No eran tan explícitamente marxistas como sus coetáneos, pero fueron implacables anti Reagan y anti Tatcher. En sus discos han mezclado lo que les ha dado la gana (punk rock, country, folk, rock clásico) y la banda se ha ampliado a veces hasta ser una especie de orquesta, poniendo en práctica su colectivismo. Un ejemplo apropiado de sus letras es “Brutal”, en la que hacen una interpretación muy particular de la Guerra del opio en China, en el siglo XIX (la primera narco- guerra), todavía muy actual:
Here comes McDrug
the english for China tea
brought deficit to the economy
what could we sell back?
send in the army to deal some smack
drugs and guns and slavery
live together in perfect harmony
where the poppy grew
the soil is dead
the East India Company scum
flooding China with opium
the soil all washed away
flooding Bangladesh today
here comes McDrug
Drugs have long been the currency
of the Central Intelligence Agency
U.S.A. and D.C.
a long dull story of corruption
now a clown steps over the Berlin Wall
with a burning cross and pills to go
his perestroika dependency will
sit in your gut like a golf ball
Noiseless rocks as clear as ice
nursed at home with loving pride
crystal goblets of sherbet
heaped up, flaked up, rosewater snow
needles washed up from the sea
on a beach in Californ-i-ay
help me get me through the day
here comes McDrug
the duffer rests in a fenland graveyard
on his way to Alderman Roberts
he’s got the tinctures in his bag
to take away our daily hurts
Las tendencias políticas de Rage Against the Machine no son un secreto para nadie. Son los campeones del activismo. Fieles a sus ideas, han apoyado al EZLN (¿por qué no?), a Mumia Abu-Jamal y a Sendero luminoso (bueno, via calcomanía en la guitarra de Morello; que descache, Tom). Se reunieron para tocar en Coachella y hacer tres toques más, por razones políticas (esto es, Mr Bush Jr. Se habían demorado).
El video de “Sleep Now in the Fire”, todo un clásico anti globalización, fue dirigido por Michael Moore, y logró cerrar Wall Street a medio día durante su rodaje:
Como pueden ver, no sólo la tradicional canción protesta sirve para celebrar el primero de mayo, compañeros (yo igual sigo oyendo a Buarque y a Sosa).
La pregunta de siempre es ¿Cómo es que estos revolucionarios se untaron las manos con el vil dinero de las disqueras? Eso se explica,para muchos, gracias a lo que ellos llaman “las contradicciones del capitalismo”. Los RATM respondieron alguna vez diciendo que a Chomsky nunca le habían dicho que era un vendido por tener sus libros en Barnes and Noble. La verdad es que sin el acceso a las grandes redes de distribución, en ese entonces, no habríamos conocido su música. Para eso hoy está el odioso Myspace, entre otros medios.
¿Cuál es su propuesta para buena banda mamerta?
Este primero de mayo es perfecto para recordar las relaciones entre todo ese imaginario asociado a esta fecha y la música. Muchos artistas dentro del rock en particular y la música popular en general han tenido estrechos vínculos con la crítica al capitalismo, simpatías por los movimientos obreros, la revolución socialista, y las ideas políticas de izquierda, con diversos resultados. En unos casos la relación no pasó de ser mera propaganda y en otras llegó a ser un verdadero foco de reflexión social, política y de la creación artística Pop. El compromiso político y social ha sido la disculpa para conciertos filantrópicos muy rentables en términos de imagen y re-encauche para muchas bandas (Live Aid, Live 8, etc), hasta llegar a lugares comunes aveces inaguantables. Greenpeace no sería nada sin el apoyo de tres generaciones de artistas del rock -desde REM y U2 hasta Black Eyed Peas, pasando por innumerables oportunistas- permitiendo el surgimiento del ecologismo rentable y políticamente correcto, estilo Al Gore (e Ingrid Betancourt, sorry). Amnistía Internacional también le debe gran parte de su popularidad a esta satánica música: abra el booklet de un cd cualquiera de Peter Gabriel o U2 para probarlo. Ambos fueron parte del soundtrack para el fin del apartheid.
Aquí en latinoamérica la cosa fue diferente. Los músicos comprometidos sí supieron lo que era la censura y las consecuencias de la crítica: Mercedes Sosa y Chico Buarque en el exilio, Víctor Jara en el Estadio Nacional de Santiago… Eso sí es compromiso político peligroso, a pesar de que 30 años de repeticiones hagan su obra casi repulsiva (lo sabemos de sobra quienes hemos pasado por la U pública), algunos de sus trabajos siguen vigentes. Se han dado muy pocos casos similares en el rock anglo. Uno me llama la atención en particular: mientras U2 hizo parte de la campaña para decretar fiesta nacional el cumpleaños de Martin Luther King en E.U., a finales de los 80, durante la gira del Joshua Tree, el FBI detectó un plan para matar a Bono:
“Me habían amenazado de muerte y el FBI se tomó muy en serio una de las amenazas. Venía de un racista que se sentía ofendido por nuestro trabajo, creía que nos estábamos metiendo en los asuntos de otra gente y tomando partido a favor de los negros. Una noche me dijo el FBI: ‘Mira, es bastante serio. Dice que tiene una entrada, que va armado y que si cantas Pride (in the name of love) te disparará’. Así que dimos el concierto, con el FBI por allí y todo el mundo con los nervios a flor de piel. No sabías si podía estar en el edificio, entre las vigas, en el tejado. Durante Pride canté en la tercera estrofa lo de ‘mañana del 4 de abril, un disparo resuena en el cielo de Memphis’ y cerré los ojos. Y cuando volví a abrirlos, Adam se había puesto delante de mí”.
(nos habríamos quedado sin el Achtung Baby…)
Muchos dicen que a John Lennon (a.k.a. working class hero) lo mataron por ser peligroso para los gringos, pero basta con el incidente en el que Nixon lo intentó deportar para evidenciar las consecuencias de su ejercicio político. Los interesados pueden ver un documental al respecto, “The U.S. vs. John Lennon” de David Leaf y John Scheinfeld (espero que lo den pronto en Cinemax).
Los vínculos del rock con la formación de conciencia política darían para un par de buenos libros (¿alguien sabe de alguno?). La militancia rockera ha llevado a formar los criterios políticos y sociales de mucha gente, así sea de una manera superficial, muchas veces muy superficial; si necesitan ejemplos basta con ver las manifestaciones anti globalización desde mediados de los 90: anarcos tira piedra calzados con Nike, que parecen sacados de pósters de mtv; gente que no se pierde la transmisión en vivo de Live 8 y suspira cuando viene Geldof a Cartagena, pero no tiene conciencia de la pobreza y el hambre en su país. En otros casos el rock puede servir para abrirle los ojos a la gente para que tome sus propias decisiones, sin la necesidad de padres – madres sustitutos.
¿El rock es revolucionario? Puede serlo, pero no en el sentido mamerto clásico. El estilo de vida rockero tiene que ver muy poco con las ideas de izquierda. ¿Cómo puede creerle uno a un músico que está trabajando contra la pobreza cuando está casado con Gwyneth Paltrow o tiene un Jet privado? Que haya casos especiales es otra cosa, como puede verificar cualquiera que lea “Rastros de carmín”, de San Greil Marcus.
En todo caso se esperan candidatos a músicos comprometios de manera coherente. ¿Cuál propone?